Alejandro Casañas, marcó la diferencia

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La bien conocida escuela cubana de vallas tuvo sus inicios allá por los años 40 o 50 del pasado siglo, cuando atletas como Eligio Barbería, Samuel Anderson, fueron capaces de ubicarse entre los 10 primeros en los listados anuales, luego fueron apareciendo otros nombres, Evaristo Iglesias, Lázaro Betancourt, Juan Morales, Guillermo Núñez y Alejandro Casañas, que fueron reafirmando el talento de los vallistas criollos, hasta llegar a los más cercanos en el tiempo, Emilio Valle, Anier García y Dayron Robles.

Entre todos los mencionados, Alejandro Casañas representa el primero que escaló un peldaño superior, colocándose en la élite de la prueba. Casañas nació en Guanabacoa, el 29 de enero de 1954 y fue introducido en el atletismo por Oscar Rojas, luego lo hicieron Luciana Grant, Luis Washington, Teresa Aldama y más tarde, Jorge Cumberbacht e Irolán Hechevarría, hasta llegar a Heriberto Fernández, el entrenador que lo condujo a la cima de la prueba. Su aparición a nivel nacional ocurrió, el 17 de octubre de 1970, en un evento realizado en Cienfuegos, donde corrió los 110 con vallas en 14.6 y al día siguiente, lo hizo en 400 con vallas (57.1).

Su trayectoria atlética se extendió hasta 1987, período en el cual implantó un récord mundial y acumuló dos medallas olímpicas (plata), tres en Copas del Mundo, dos plata y una de bronce; un título en Juegos Mundiales Universitarios; cinco en Juegos Panamericanos, un título y cuatro platas (dos en 4×100) y reinó en cuatro Juegos Centroamericanos y del Caribe (uno en 4×100), mientras que en campeonatos regionales, logró otras seis preseas, cerrando con el título en las Espartaquiadas del CDEA, en 1977.

Sus habilidades y cualidades como vallista se pusieron de manifiesto desde los inicios, sobresaliendo rápidamente. En 1971 ya estaba representando el pabellón patrio en eventos foráneos, fue segundo en Bucarest y quinto en la cita panamericana de Cali, pero en 1972, aunque una lesión lo deja fuera de los Juegos Olímpicos de Münich, mostró sus potencialidades, al correr en el Memorial Kusocinski, en Varsovia, 13.52, record nacional y cuota juvenil, esta última, vigente durante 33 años, su faena se complementó esa temporada, con el triunfo en el Memorial Rosicky en Praga, por delante del alemán Frank Siebeck..

La lesión sufrida en plena cita olímpica lo aleja de las vallas y del atletismo durante la temporada de 1973, pero al regreso en 1974, lo hace corriendo 200 metros en Potsdam, el 13 de junio, prueba donde logró 20.81, su marca personal, mientras que en 110 con vallas, hace 13.64 segundos (Praga, 28 de junio).

En Ciudad de México, conquista el título panamericano, el único que logró, pero se convirtió en el primer atleta no estadounidense en ganar esta prueba, aparejado a esto, están los 13.44 segundos, que lo ubicaron sexto en el listado anual. Ya se comenzaban a perfilar los adversarios olímpicos, el francés Guy Drut (13.28), el estadounidense Charles Foster (13.43) o el alemán Thomas Munkelt (13.45).

Casañas, orientada su preparación por Heriberto Fernández, llegó a Montreal a realizar sus mejores carreras, previo había logrado, 13.3, en Formia y 13.63, en Bratislava. Su campaña olímpica la inició corriendo en la serie dos (ronda uno), clasificando segundo (13.73, detrás del estadounidense Willie Davenport (13.70, campeón olímpico en México’68) y delante de Drut (14.04). En la ronda semifinal, volvería tener en su serie (2), a Davenport, Drut y a viejos conocidos y vencidos, como el germano Siebeck y el boricua Arnaldo Bristol, Casañas clasifica, con 13.34, récord nacional, seguido de Drut (13.49), Davenport (13.55) y el soviético Vyacheslav Kulebyakin (13.59), los ocho finalistas se completaron, con los estadounidenses Foster (13.45) y James Owens (13.76), el alemán Munkelt (13.48) y el soviético Viktor Myasnikov (13.70). Para la carrera final estaba planteado el duelo Drut-Casañas, sin antecedentes, el francés (13.30) venció al cubano por tres centésimas, Davenport era tercero; pero Casañas se había subido al podio olímpico, eso marcaba la diferencia, además, entre él y Drut, habían dejado a los estadounidenses con una sola presea en esta prueba, algo que no ocurría desde París 1924.

La medalla olímpica de Casañas era la confirmación del advenimiento de una nueva era para esta prueba en suelo cubano, había llegado un nuevo y para muchos, inesperado visitante. El dueto Casañas-Fernández continuó laborando por mayores conquistas, el récord mundial de los 110 con vallas, que en esos momentos era, 13.24 y estaba en poder del estadounidense Rod Milburn. La oportunidad se presentó en Sofia, escenario de los Juegos Mundiales Universitarios, en 1977, incluso, se dieron el lujo de anunciarlo (también Alberto Juantorena, en 800 metros). Casañas mostró su excelente preparación, corriendo, prácticamente contra el cronometro e implantó récord mundial con 13.21 segundos.

Aunque Casañas había pasado a ser el patrón mundial de la prueba, no logró dominar a plenitud el escenario competitivo europeo. Tres días posteriores al 13.21, perdió en la Weltklasse de Zürich, ante el estadounidense Charles Foster y en la Copa del Mundo, con sede en Düsseldorf, cedió ante el alemán oriental Thomas Munkelt. Tampoco fue exitosa, en marcas, la temporada 1978, con 13.55, como lo mejor, registro logrado en el Nikaia de Niza, precisamente, escoltando a la naciente estrella, el estadounidense Renaldo Nehemiah (13.45). En el Van Damme de Bruselas se anotó una inusual victoria sobre el estadounidense Edwin Moses, quien en sus inicios, en ocasiones corría los 110 con vallas.

En 1979, Casañas ve caer su primado mundial, con la llegada a la cúspide de la especialidad, de Nehemiah, quien el 14 de abril, en San José, California logra 13.16 segundos, pero en mayo (6) ocurre el segundo enfrentamiento Nehemiah-Casañas, en el Pepsi de Westwood, aunque el cubano realizó una excelente carrera (13.23), su segunda mejor marca, tuvo que verle la espalda a Nehemiah, quien hizo récord mundial, con 13.00 segundos. Lamentablemente, otras dos derrotas sufre el cubano ante el estadounidense en esa temporada, la primera, en los Juegos Panamericanos, en San Juan y la segunda, en la Copa del Mundo, en Montreal, donde también lo adelantó el alemán Munkelt.

Con la llegada del año olímpico, Casañas renovó sus aspiraciones de podio, con triunfos previos en Torino, en el Golden Spike de Ostrava, en el PTS de Bratislava y en el Memorial Kusocinski de Varsovia, cediendo solo en Londres, ante el veterano Rod Milburn. En Moscú, por culpa del boicot de Estados Unidos, no estuvieron el mejor vallista en esos años, Renaldo Nehemiah, tampoco lo hicieron sus paisanos Dedy Cooper y Tonie Campbell, pero si lo hizo un viejo conocido, el alemán Thomas Munkelt, el único que podía arrebatarle el título olímpico. Casañas había aventajado a Munkelt años atrás, en Montreal 1976 y en el Día Olímpico de Berlín (1977), pero había cedido, en las Copas de Mundo, de Dusseldorf 1977 y Montreal 1979. La campaña olímpica la inició Casañas, con 13.46 (primero en la serie dos), Munkelt (serie uno, 13.55), mientras que en semifinales corrieron 13.44 y 13.49, respectivamente. La final estaba cantada, era entre Casañas y Munkelt, definida en fotofinish a favor del alemán, 13.39 por 13.40; quizás la “habilidad” de los anfitriones para colocar a sus atletas en carriles preferenciales (Aleksandr Puchkov, carril 4 y Andrey Prokofyev, carril 5), perjudicó una mejor definición de la carrera, entre el cubano (carril 6) y el alemán (carril 3). Se le escapaba así a Casañas, su tercera y última oportunidad olímpica.

Luego de la cita olímpica, Casañas se mantuvo en la elite de los 110 con vallas, en 1981 fue segundo (13.36) en la Copa del Mundo, en Roma, escoltando al estadounidense Greg Foster (13.32) y estuvo presente en la Weltklasse de Zürich, meeting donde terminó sexto, siendo testigo del tercer y último récord mundial de Nehemiah (12.93). En 1982, volvió a escoltar a Foster, ahora en Koblenza, realizando nuevamente 13.36 segundos, su temporada se complementa, con primeros lugares en Ciudad de México y Luxemburgo, el segundo lugar en Stuttgart y tercero en Colonia.

Aunque en lo adelante, sus rendimientos fueron descendiendo (13.51, en 1983; 13.53, en 1984; 13.64, en 1985 y 13.54, en 1987), Casañas continuó siendo el mejor vallista cubano, hasta que un día de 1987, año en el que debió asistir a sus quinto Juegos Panamericanos, directivos del deporte cubano le comunicaron que sus días en el atletismo, habían terminado, una lamentable injusticia, que lo apartó del deporte.

Han transcurrido 43 años de aquel memorable 13.21, en su momento, patrón del mundo, marca que lo ubica como el sexto vallista en el listado cubano de todos los tiempos, pero la polivalencia de Casañas va más allá de su récord, cuando en los 70s e inicio de los 80s, era pieza clave en los relevos 4×100 y es que el oriundo de Guanabacoa, es el único vallista cubano que ha logrado descender de los 21.00 segundos en 200 metros, con 20.81, acompañado además, por un 10.56 en 100 metros. Al aplicar la Scoring Tables of Athletics, Casañas marca la diferencia, entre los mejores vallistas cubanos, con 3331 puntos.

Eddy Nápoles Cardoso – Cuba (Especial para Atletismo Peruano)

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