Atleta escolar corre los Juegos sin zapatillas

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Emilia Yesenia Calderón Vallejos camina descalza desde su primer año de vida en su natal pueblo de Platanar (distrito y provincia de Santa Cruz, región Cajamarca); pero además de caminar sin calzado, se desliza sobre las pistas de atletismo sin calzado alguno, sin importar lo agreste de la trocha o el fuerte sol serrano que abrasa su camino.

Emilia Calderón participa en las pruebas de atletismo de los Juegos Deportivos Escolares Nacionales 2019, representando a su institución educativa Indoamericano (Colegio Indoamericano Santa Cruz) del caserío de La Lamud (distrito y provincia de Santa Cruz – Cajamarca).

El último lunes participó en la prueba de 1,500 m. planos para damas. Con el permiso de los jueces, ella corrió sin usar zapatillas como lo hace siempre, pese a las advertencias de su madre, profesores y entrenador.

“Me han dicho que me puedo dañar los cartílagos de mis pies, pero cuando corro con zapatillas me siento pesada y siento que corro menos”, señala.

Emilia en la prueba del lunes hizo 5 minutos 10 segundos y 53 décimas quedando en sétimo lugar. “Con zapatillas pudo hacer mejor tiempo, porque hay más aceleración a la hora del remate, pero no entiende”, nos dice con una sonrisa resignada su entrenador.

Pese a las advertencias, Emilia sigue corriendo descalza como en su querido Platanar, sin importarle que sus maltratados pies puedan pisar algún vidrio o espina punzante.

“Una vez se me metió una espina así de grande (nos dice distanciando sus dedos pulgar e índice) y mi mamá me la sacó con fuerza para que me doliera y ver sí así me convence de correr con zapatillas, pero no me importó porque mis pies ya están curtidos”, narra.

“Los vecinos me dicen ‘hijita cómo puedes andar corriendo a ‘pata calata’, te van a salir ampollas’, pero pese a las piedras que queman con el Sol nunca me han salido”, recuerda.

En Platanar, Emilia ya se acostumbró caminar sin zapatos y a no tener agua potable ni desagüe. Tampoco a no tener papá.

Ella es la última de once hermanos y vive con algunos de ellos y con su mamá. “Tuve y tengo varias carencias, pero al menos tengo a mi mamá, a mis hermanos y electricidad en mi casa, y eso me hace feliz”, refiere.

Esa providencial energía eléctrica le permitió a Emilia ver a través de la televisión, el pasado 27 de julio, a su deportista favorita, Gladys Tejeda, bañarse en oro en los Juegos Panamericanos Lima 2019.

“Admiro a Gladys Tejeda porque, al igual que yo, tuvo carencias de pequeña y pese a eso logró su sueño de ganar una medalla de oro en los Panamericanos. De grande quiero ser como ella”, se ilusiona.

Para cumplir sus sueños Emilia entrena cuatro horas al día. Ella quisiera entrenar más, pero sus estudios no le permiten pues no quiere sacar malas notas. Además, con los pies expuestos el cansancio resulta mayor.

“En mi cumpleaños mis hermanos y mis tíos me regalan zapatillas, pero ahí están, nuevecitas, porque no las uso”.

Sin embargo, la ciudad capital sí la logró vencer y la obligó a calzar zapatillas, pues los maratones en que participó desgastan mucho su resistencia.

“En Lima sí tengo que ponerme zapatillas porque he participado en maratones de 10k y la pista luego de un buen tramo se convierte en una lija y no aguanto el dolor”, indica. Fuente: Andina

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