Atletas Olímpicos: Avdeyenkov, uno de los más laureados en los 80s

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En la presente entrega de los Atletas Olímpicos (40) se incluyen; el cubano Alfonso, sorprendente finalista en Montreal; el estadounidense Foster y su mala suerte olímpica; la alemana Göhr, derrotada en Moscú; el soviético Avdeyenkov, bien laureado en los 80s; el británico Jackson, con deudas olímpicas; el español Sala, con cinco citas olímpicas y el peruano Valiente, olímpico en Seúl y laureado en Sudamérica.

Alfonso, una oportunidad bien aprovechada

El cubano Dámaso Alfonso tuvo una única oportunidad olímpica, pero fue bien aprovechada, ésta aconteció en Montreal 1976. La carta de presentación de Alfonso en Montreal era la presea de bronce en los 400 con vallas, durante los Juegos Panamericanos de México, el año anterior. Su campaña olímpica fue excelente, iniciada, con 50.76, escoltando al griego Stavros Tziortzis (50.42), luego en semifinales fue ubicado en el difícil heat 2, con el estadounidense Edwin Moses (48.30), el soviético Yevgeniy Gavrilyenko (49.02), el británico Alan Pascoe, el francés Jean-Claude Nallet (49.85) y el polaco Jerzy Hewelt (49.69), todos con rendimientos que lo superaban en esa temporada, pero Alfonso corrió su mejor carrera escoltando a Moses (48.29) y Gavrilyenko (48.73), con 49.84, obteniendo el tercer boleto finalista en esa serie. En la final, Alfonso no pudo pasar del séptimo puesto, pero ya había logrado la hazaña, de ser el primer cubano y segundo latino (Sylvio de Magalhaes Padilha) finalista en esa prueba.

Foster, la mala suerte olímpica

El estadounidense Greg Foster fue otro de los vallistas que marcaron épocas, pero no pudieron acariciar la gloria olímpica. A lo largo de su carrera, desarrollada entre 1977 y 1994, tuvo una sola oportunidad olímpica, Los Ángeles 1984. Para la primera, Moscú 1980, boicoteado por Estados Unidos, Foster (13.26), a pesar de ubicarse segundo en el listado anual, no pudo pasar de cuartos de final en los Triales de Eugene, fase en la que fue descalificado; la segunda aconteció en Los Ángeles 1984, donde era el principal favorito, había ganado el título mundial en Helsinki 1983 y lideraba el trío estadounidense con 13.19 (Tony Campbell, 13.23 y Roger Kingdom, 13.32), pero las carreras hay que correrlas y ganarlas, eso no lo pudo lograr Foster, porque su paisano Roger Kingdom lo relegó a la medalla de plata, allí, en casa, terminaron las oportunidades olímpicas; en Roma 1987, Foster revalidó el título mundial, pero en julio de 1988, en una sesión de entrenamiento, mientras realizaba saltos entre vallas, se fracturó el cubito y el radio del brazo izquierdo, teniendo que ser sometido a una intervención quirúrgica, demorando la recuperación, entre seis y ocho semanas, tiempo suficiente para enfrentar la cita olímpica de Seúl, pero no para lograr el boleto en los exigentes Triales de Estados Unidos, programados del 15 al 23 del propio mes, aun así, Foster estuvo presente en Indianapolis, superando con holgura la primea fase (13.58), mientras que salió con apuros (13.69) de cuartos de final, pero no pudo terminar en la semifinal uno. En Tokio 1991, Foster conquistó su tercer título mundial y se alistó de cara a Barcelona 1992, pero en los Triales de New Orleans, Jack Pierce (13.13), Tony Dees (13.23) y Arthur Blake (13.30) lo dejaron fuera de la fiesta olímpica.

Göhr, sorprendida en Moscú y ausente en Los Ángeles

La alemana oriental Marlies Göhr eslabonó una larga trayectoria atlética, que la llevaron a estar presente en tres Juegos Olímpicos, debieron ser cuatro. Göhr natural de Gera (21 de marzo de 1958), con apenas 18 años debutó en Montreal 1976, ubicándose octava en los 100 metros y conquistando el título en la posta 4×100. Con 19 años (1977), Göhr-Oelsner se convirtió en la mujer más rápida del mundo, al lograr 10.88, siendo, además, la primera en descender de los 11.00 segundos (cronometraje electrónico). Lideró los listados anuales en el ciclo (1977-1980); encajó una única derrota (100 metros), esta ante la estadounidense Evelyn Ashford, en la Copa del Mundo de Montreal (1979), con estos avales, arribó a Moscú, con la Ashford ausente por el boicot gringo, era la principal favorita al título. En la cita olímpica, su segunda, Göhr no las tuvo todas consigo, la local Lyudmila Kondratyeva se proyectó como la principal adversaria y una pésima arrancada en la carrera final, la colocaron en desventaja frente a Kondratyeva, vencedora por apenas una centésima (11.06 por 11.07), nuevamente conquistó la medalla de oro en la posta 4×100. El boicot soviético y sus aliados, le impidieron asistir a Los Ángeles 1984, mientras sus rendimientos declinaban camino a Seúl 1988, cita donde se despidió con el sexto puesto en semifinales (uno), pero volvió al podio en el 4×100, ahora con plata. En sus archivos reposan, el título mundial en Helsinki 1983 y tres a nivel europeo (Praga 1978, Atenas 1982 y Stuttgart 1986).

Avdeyenkov, uno de los más laureados en los 80s

El soviético y luego ucraniano Gennadi Avdeyenko tuvo un ascenso vertiginoso a la élite mundial del salto de altura. En 1981, a los 18 años solo logró un salto de 2.21, incrementando un centímetro al año siguiente, pero aumentó 10 en 1983 y se encaramó en la cima del podio mundial en Helsinki, pasando sobre los principales favoritos, el chino Zhu Jianhua (recordista mundial), sus paisanos Valeriy Sereda e Igor Paklin, los alemanes Paul Frommeyer, Carlo Thränhardt y Dietmar Mögenburg, el belga Eddy Annijs-Campstein, todos vanguardistas en el listado mundial de ese año. Con una constelación de saltadores como Valeriy Sereda (2.37), Igor Paklin (2.36i), Sergey Zasimovich (2.36), Aleksandr Kotovich (2.33), Vladimir Granyenkov (2.33) y Aleksey Demyanyuk (2.33), es difícil expresar que Avdeyenko (2.31) se perdió la cita olímpica de Los Ángeles por el boicot soviético, pero los hechos lo citan como uno de los más competitivos en los 80s en los grandes eventos, en esa prueba y es que Avdeyenko obtuvo dos medallas de plata mundiales, en Indianapolis (bajo techo) y en Roma (aire libre)  y el título olímpico en Seúl 1988.

Jackson, títulos, récords, pero sin gloria olímpica

El británico Colin Jackson nació en Cardif, de madre escocesa, también lleva sangre caribeña, pues su padre es de origen jamaicano. Jackson fue otro de los grandes vallistas que no pudo acceder a la gloria olímpica, pero su carrera estuvo cargada de éxitos y pareciera que lo iba a lograr todo, con un inicio soñado en 1986, cuando ganó el título mundial junior en Atenas, al año siguiente, escaló al tercer peldaño en el podio del mundial de Roma y en 1988, a los 22 años, era el medallista de plata olímpico, en Seúl. Aunque una lesión lo apartó de las semifinales en Tokio 1991, la temporada olímpica parecía tener nombre y apellido, Colin Jackson, con ocho de las diez mejores marcas, incluida, las siete primeras, pero el Estadio Olímpico de Montjuic le jugó una mala pasada, siendo relegado al séptimo puesto, se escapaba la segunda oportunidad olímpica. En el mundial de Stuttgart 1993, llegaba el título, con récord mundial, incluido (12.91), igualado once años después y vigente hasta 2006, pero tres años más tarde, para Atlanta, el escenario había cambiado, con la llegada del estadounidense Allen Johnson (12.95), quien dominó cómodamente, mientras Jackson era enviado fuera del podio, cuarto, se esfumó su tercera opción olímpica. Un año después recobró fuerzas y secundó a Johnson en el mundial de Atenas y se volvió a titular en Sevilla 1999, pero en Sydney 2000, no pudo con la juventud del cubano Anier García, del estadounidense Terrence Trammell, tampoco logró adelantar a los veteranos Mark Crear y Allen Johnson, ubicándose quinto, se escapaba la última oportunidad olímpica. Colin Jackson, además, conquistó cuatro títulos europeos, Split 1990, Helsinki 1994, Budapest 1998 y Münich 2002. A Colin Jackson le fue otorgada la Excelentísima Orden del Imperio Británico, el grado de miembro en 1990 y el de comendador en 1992.

Sala, la hombrada de cinco citas olímpicas

El catalán Carlos Sala marcó toda una época en el atletismo español, en los 110 con vallas, prueba en la que compartió protagonismo con Javier Moracho. Sala es uno de los pocos atletas que logró asistir a cinco Juegos Olímpicos, primer español en hacerlo, debutó en Moscú 1980, semifinalista; luego en Los Ángeles 1984 lograría su única final, séptimo; en Seúl 1988 volvió a ser semifinalista; en Barcelona 1992, quedó varado en cuartos de final y en Atlanta 1996, no pudo pasar de la primera ronda. En Campeonatos Mundiales, debutó con sexto puesto en Roma 1987; mientras que en Tokio 1991 y Gotemburgo 1995, no logró avanzar más allá de la primera ronda. Sus palmarés se complementan, con dos títulos iberoamericanos, La Habana 1986 y Manaos 1990 y la medalla de bronce en el europeo de Stuttgart 1986.

Valiente; olímpico en Seúl y laureado en Sudamérica

El peruano Ricardo Eduardo Valiente tuvo una sola experiencia olímpica, esta aconteció en Seúl 1988. Valiente (22 de agosto de 1968), participó en salto de longitud y triple; en longitud fue ubicado en el Grupo A, con una serie de saltos, 6.91/x/6.92,mienras que en triple (Grupo B), realizó, x/15.54/15.59. Valiente asistió al mundial de Gotemburgo 1995 (longitud, eliminado); a los Juegos Panamericanos de Indianapolis 1987, cita en la se ubicó onceno (longitud), una prueba ganada por Carl Lewis. Valiente compitió en varias pruebas, a parte, de longitud y triple (110 con vallas, bala, jabalina). En los eventos Bolivarianos, conquistó el título en longitud y plata en triple, en Cochabamba 1993; fue medallista de bronce en Cuenca 1985 y Maracaibo 1988 (triple). En los ODESUR, ganó en Lima 1990 (triple) y fue segundo en longitud.

Eddy Nápoles Cardoso – Cuba (Especial para Atletismo Peruano)

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