Atletas olímpicos, Bubka solo una vez rey olímpico

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DeLoach, vence a Lewis y se despide

Otro caso de llegar, vencer y “desaparecer” del panorama atlético, es el estadounidense Joe DeLoach, quien nació en Bay City, Texas. DeLoach un talentoso atleta, fue persuadido por Tom Téllez para que acudiera a la Universidad de Houston, mensaje que fue llevado hasta su casa en persona por Carl Lewis, de ahí surgió una gran amistad, ambos militaban en el Santa Monica Track Club. En Seúl 1988, era el único capaz de vencer a Lewis en 200 metros, lo había hecho antes en los Trials de Indianapolis (19.96 por 19.99) y lo ratificó en la cita coreana con un fenomenal remate final por el carril seis, para vencerlo, 19.75, por 19.79. En las temporadas siguientes sus rendimientos decrecieron, al punto de retirarse con apenas 21 años.

Steve Lewis, sorprende a Reynolds y a Everett

A inicio de 1988, el estadounidense Steve Lewis era un desconocido en el panorama del atletismo mundial, la anterior temporada estaba acreditado con 45.76 segundos en 400 metros, pero los días 21 y 22 de mayo, en Westwood logró acceder a registros de nivel para un atleta junior, con 44.96 y 44.65, respectivamente. El punto culminante antes de Seúl fueron los Triales de Estados Unidos celebrados en Indianapolis, allí Lewis escoltó a Harry “Buch” Reynolds y a Danny Everett, logrando el boleto olímpico. En Seúl el favorito era Buch Reynolds, que el 17 de agosto en Zürich había pulverizado el añejo 43.86 de Lee Evans, con 43.29, pero en ese propio meeting, Lewis fue tercero (44.26), mientras que Everett (44.20), era segundo. Poco más de un mes después, Steve Lewis sorprendió a Reynolds y a Everett, con su triunfo en los Juegos Olímpicos y récord mundial junior de 43.87 segundos. Curiosamente, Lewis nunca pudo superar esa marca que realizó con 19 años.

Bubka, héroe en Seúl y villano en el resto

Nadie cuestiona que el ucraniano Sergey Bubka es la gran estrella del salto con pértiga mundial, lo avalan sus 35 récords mundiales, 17 al aire libre y 18 bajo techo, así como los seis títulos mundiales consecutivos (aire libre) y los cuatro en pista cubierta, pero su gran fiasco fueron los Juegos Olímpicos, donde comenzó con el pie izquierdo, al no poder asistir a Los Ángeles 1984 (boicot soviético), solo ganó en Seúl 1988. En Barcelona 1992, se clasificó para la final (5.60), pero luego se fue en blanco sobre (5.70, dos saltos y 5.75, uno), estuvo en Atlanta 1996, pero una lesión anterior en el Talón de Aquiles, le impidió tomar la pértiga para intentar clasificarse a la final, mientras que a Sydney 2000 llegó en el peor momento de su carrera, con salto 5.55 esa temporada y un vez más acudió a un milagro, cuando se la jugó sobre la altura de clasificación, 5.70, pero el milagro nunca se le dio, en esos tres Juegos Olímpicos.

Myricks, a la sombra de Lewis

El saltador de longitud estadounidense Larry Myricks tuvo un debut precoz y poco afortunado en Montreal 1976, luego no pudo asistir a Moscú 1980 (por el boicot de Estados Unidos), teniendo la oportunidad de hacerlo en plenitud de forma en Los Ángeles 1984, temporada en la que había secundado a Carl Lewis (8.71) en el listado del año, con 8.59. En la cita angelina Myricks debía descontar a Lewis, pero se vio “descontado”, además, por el australiano Gary Honey (8.24) y el italiano Giovanni Evangeliti (8.24). Cuatro años más tarde, en Seúl, llegaba nuevamente a la sombra de Lewis (8.76), con 8.74, pero tuvo que soportar la impertinencia de su paisano Mike Powell, que lo relegó a la medalla de bronce. Con 36 años, buscó el boletó a Barcelona 1992, pero su esfuerzo fue en vano, quedando séptimo en los Triales de Estados Unidos, con 7.86 metros.

Cacho, bailó en casa

Muchos no esperaban el triunfo del español Fermín Cacho en los 1500 metros, durante los Juegos Olímpicos de Barcelona 1992, pero el nativo de Soria se las ingenió para dejar atrás a los El Bashir, Suleiman, Chesire, Birir y sobre todo a Noureddine Morceli, el favorito de los especialistas y lograr el título olímpico. Pasado cuatro años, Morceli tomó desquite sobre Cacho. Fuera del atletismo, como militante del PSOE, estuvo nominado para concejal en el Ayuntamiento de Andújar, más tarde formó parte de la Plataforma de Apoyo a José Luis Rodríguez Zapatero.

Sotomayor, tuvo su Seúl en Salamanca

El saltador de altura cubano Javier Sotomayor, bien hubiera podido disputar dos Juegos Olímpicos más. En 1984, con solo 17 años, se ubicó noveno en el listado anual, con salto de 2.33 metros, mientras que, en 1988, fue el dueño y señor del salto de altura en el mundo. Resulta que por solidaridad, Cuba le dio la espalda a Los Ángeles y Seúl; en relación a estos últimos Juegos Olímpicos, al conocerse la ausencia cubana y para no desaprovechar el gran estado de forma de Sotomayor, su entrenador José Godoy en charla con el alcalde de Salamanca (Fernando Fernández de Trocóniz), le sugiere un juego de pesas a cambio de que la ciudad saldría al otro día en todos los diarios, promesa cumplida y récord implantado, el 8 de septiembre, Javier Sotomayor saltó 2.43, nuevo récord mundial, mientras que, el 25, el soviético Gennadiy Avdeyenko ganaba el título olímpico, con 2.38. Sotomayor no desaprovechó su primera oportunidad olímpica, al titularse en Barcelona 1992; fue noveno en Atlanta 1996, cerrando con plata en Sydney 2000.

Devers, no pudo hacer un doblete olímpico

La estadounidense Gail Devers estuvo a punto de convertirse en la primera mujer en ganar los 100 metros y los 100 con vallas en unos Juegos Olímpicos (Fanny Blankers-Koen ganó 100, 200 y 80 con vallas), pero un tropezón con la última valla, liderando la prueba, eclipsó las opciones de triunfo, entrando quinta a duras penas, esto aconteció en Barcelona 1992. Cuatro años después, en Atlanta, lo volvió a intentar, pero nuevamente le falló su prueba favorita, los 100 con vallas, donde se ubicó cuarta. Su carrera olímpica abarcó también, sin destaques, Seúl 1988, Sydney 2000 y Atenas 2004, luego de Willye White, es la segunda estadounidense con asistencia a cinco Juegos Olímpicos. Es fundadora de la Gail Devers Fundation una organización de carácter benéfico que promueve la educación, la salud y el deporte para niños de pocos recursos. Inspirada en ella, en 1996 se realizó un documental titulado Run for the Dream: The Gail Devers Story, basado en su enfermedad (Mal de Graves) y su voluntad para superarla.

Eddy Nápoles Cardoso – Cuba (Especial para Atletismo Peruano)

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