Atletas olímpicos, Clarke vencido, por los africanos y la altura azteca

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Gammoudi, inesperado, favorito y solo un título

Si el triunfo del etíope Bikila en la maratón de Roma sorprendió a los especialistas, la medalla de plata del tunecino Mohammed Gammoudi en los 10 mil metros cuatro años más tarde, era mucho menos esperada, pues el australiano Ron Clarke, recordista mundial, acaparaba los principales cintillos, pero las carreras hay que correrlas y ganarlas para hacer realidad los vaticinios.

Estos no se cumplieron, pues Clarke fue a parar al tercer lugar, ganando el desconocido estadounidense William “Bill” Mills, quien aguantó el remate de Gammoudi al salir de la última curva y venció al tunecino en el sprint final. Inexplicablemente dos días más tarde, Gammoudi dominó una de las series eliminatorias de los 5 mil metros, pero no se presentó a correr la final.

Para México’68, Gammoudi llegó con las etiquetas de favorito, merced a sus triunfos en casa, durante los Juegos del Mediterráneo de 1967 y en el, entonces, Cross de las Naciones, pero en los 10 mil metros, estando todos los convidados (Wolde, Temu, Sviridov, Clarke), le pagaron con la misma moneda, luego de dominar la carrera hasta iniciar la última vuelta, en esta se vio superado por el kenyano Neftali Temu y el etíope Mamo Wolde; como consuelo le quedaban los 5000 metros, prueba donde enfrentó nuevamente a Clarke, a Temu y a Keino, a los que venció en un exigente sprint final.

En Münich 1972, Gammoudi ya no era el mismo de antes, sus mejores momentos habían quedado atrás y la suerte no le acompañó en la primera prueba, los 10 mil metros, cuando sufrió una caída a mitad de carrera, junto al finés Lasse Viren, quien pudo levantarse e incorporarse y ganar, mientras que el tunecino quedó rezagado y abandonó, pero nuevamente le echó mano a los 5 mil metros y en una brillante carrera, solo cedió ante Viren.

Clarke, “encendido” desde el inicio

El australiano Ron Clarke fue uno de los granes atletas de la década de 1960, avalado, entre otros detalles, por haber implantado seis récords mundiales en pruebas olímpicas (5000 y 10000 metros), no logró escalar la cima del podio olímpico, pero recibió una medalla de oro, donada por su amigo Emil Zátopek. Clarke fue el último portador de la antorcha olímpica y encargado de encender el pebetero en Melbourne 1956, pero al hacerlo sufrió quemaduras, teniendo que abandonar la cita sin competir.

Ya conocimos sus avatares en Tokio 1964 (tercero en 10000 y noveno en 5000) y México 1968 (quinto en 5000 y sexto en 10000). Tal vez su gran odisea haya ocurrido durante la edición mexicana, matizada por la irrupción de la marea africana y por la altitud de la capital azteca, para esta última, se fue a entrenar a los Alpes, pero no pudo vencer a ninguna de las dos, ambas lo derrotaron, los corredores africanos y otros y la altura mexicana le borró la memoria, no recordando nada de lo ocurrido en la última vuelta de los 10000 metros. Ahora, es justo reconocer que mostró excelente poder de recuperación al correr las eliminatorias y final de 5000 metros. Este sobreesfuerzo le costó una lesión cardiaca de la que nunca se recuperó, teniéndose que medicarse diariamente, por el resto de su vida. En otra faceta, fue alcalde de Gold Coast, región costera en el estado de Queensland, entre 2004 y 2012. Clarke falleció, el 17 de junio de 2015.

Hines, en 100 metros el mejor, pero luego el peor

Los Juegos Olímpicos celebrado en Ciudad de México en 1968 pasaron a la historia, por los excelentes resultados logrados, sobre todo, en las pruebas de velocidad y saltos, con más de una veintena de plusmarcas mundiales. Entre las grandes revelaciones de la cita azteca estuvo el estadounidense Jim Hines ganador de los 100 metros, con 9.95, primer humano en descender de los 10 segundos con cronometraje electrónico.

Hines venía precedido de haber logrado un 9.9 (manual) durante los campeonatos de Estados Unidos celebrados en Sacramento, confirmando sus potencialidades en la capital mexicana, pero lo último que hizo Hines en el atletismo fue liderar la posta de 4×100, también ganadora. Cuatro días posteriores al regreso a su país, tal vez, incitado por los actos discriminatorios a que eran sometidos los afronorteamericanos, firmó un contrato con los Miami Dolphins (había sido elegido en la sexta ronda del Draft de la NFL), jugó una temporada con los “delfines” y otra con los Kansas City Chiefs. Allí terminó su historial como jugador de fútbol americano, siendo clasificado como el 10° peor jugador en toda la historia de la NFL, por el columnista Jeff Pearlman para el sitio web Deadspin.

El “Black Power” alza sus puños en México

El estadounidense Tommie Smith originó uno de los grandes acontecimientos, de los tantos, que se produjeron en México 1968, como fue el récord mundial en los 200 metros, con 19.83 segundos, pero seguramente, causó mayor expectación en unión de su compañero de equipo John Carlos, medallista de bronce, durante la ceremonia de entrega de medallas, cuando entonaron las notas del Himno Nacional de Estados Unidos, bajaron la cabeza y alzaron uno de sus brazo, con el puño cerrado cubierto por un guante negro, símbolo del Poder Negro (Black Power), en protesta por los derecho civiles negros en su país.

Ambos atletas fueron expulsados de los juegos, terminando así sus carreras atléticas. Los dos fueron a parar al fútbol americano, Smith jugó para los Cincinnati Bengals y Carlos con los Philadelphia Eagles. Afortunadamente, al paso de los años, sus éxitos, en alguna medida, han sido reconocidos, Tommie Smith estuvo nuevamente vinculado al atletismo, como coach del equipo de Estados Unidos al mundial bajo techo de Barcelona 1995. En 1999 fue galardonado con el premio Deportista del Milenio, por su parte John Carlos fue convocado por el Comité Organizador la LAO’84 para servir de enlace, entre esta entidad y la comunidad negra de la ciudad. Ambos fueron homenajeados por su antiguó centro de estudio, la Universidad Estatal de San José, develando una estatua referida a la protesta de 22 pies de altura.

Norman, solidaridad “compensada”

El australiano Peter Norman medallista de plata en 200 metros en México 1968, también brindó su apoyo a Tommie Smith y John Carlos durante la ceremonia de entrega de medallas, cuando estos alzaron sus brazos en señal de protesta.

Resulta que Carlos había olvidado sus guantes negros, entonces Norman le sugirió a Smith que compartiera los suyos, de esta manera, Smith levanto su mano derecha y Carlos la zurda; el australiano se colocó una placa en su vestuario del Proyecto Olímpico para los Derechos Humanos, que fue cedida por el remero estadounidense Paul Hoffman, por estas acciones el atleta australiano también fue reprendido, incluida su no convocatoria a Münich 1972.

Norman tenía una forma singular para mantener su forma física durante el invierno austral, se desempeñaba como entrenador de fútbol con el West Brunswick. Con este propio club, al verse “despreciado” por el atletismo, jugó 67 partidos, entre 1972 y 1977. La exclusión de Peter Norman fue tal, que no fue tenido en cuenta por el Comité Organizador de Sydney 2000, pero los miembros del equipo estadounidense lo invitaron. Norman falleció el 3 de octubre de 2006, víctima de un infarto cardiaco, en sus honras fúnebres estuvieron presentes sus amigos Tommie Smith y John Carlos.

Evans, de rey al “cuarto” hombre

Otro de los grandes acontecimientos de México’68 lo protagonizó el estadounidense Lee Evans, al cronometrar 43.86 en los 400 metros, primer humano en descender de los 44 segundos. En la posta 4×400, en unión de Mathews, Freeman y James, logró otra cuota mundial (2:56.16). Evans también apoyó la acción de Smith y Carlos, asistiendo con una boina negra a la ceremonia de entrega de medallas. Con posterioridad a la cita azteca, sus rendimientos nunca se acercaron a lo obtenido allí, teniendo que conformarse con ser el cuarto hombre del relevo para Münich 1972.

Eddy Nápoles Cardoso – Cuba (Especial para Atletismo Peruano)

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