Atletas Olímpicos: Mihalic, fútbol, ciclismo y atletismo

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En la presente entrega de Atletas Olímpicos (33) están presentes, el inglés Heatley, quien pretendía destronar a Bikila en Tokio 1964; el entonces yugoslavo Mihalic, un promisorio futbolista, ciclista y finalmente, exitoso atleta; la australiana Strickland, la primera medallista olímpica de su país; el peruano Abugattas, cuyo apellido es símbolo de una dinastía en el atletismo de esa nación; el mexicano Gómez, devenido excelente entrenador; el italiano Bordin, pasó de la pista a la carretera; el australiano Moneghetti, con varios kilómetros olímpicos y el sudafricano Thugwane, “bendecido” por sus asaltantes.

Heatley, nunca pudo con Bikila

El británico Basil Heatley asistió a los Juegos Olímpicos de Tokio 1964, con la plusmarca mundial de la maratón (2:13:55) a cuesta y la intensión de vencer al etíope Abebe Bikila, que había ganado en Roma 1960, pero Heatley, aunque terminó segundo, a pesar de que Bikila acudió recién operado de apendicitis y ahora corrió con zapatillas, tuvo que ver como Bikila volvía a triunfar y le rompía su primado mundial, con 2:12:11; mientras Heatley terminaba segundo (2:16:19).

Mihalic, fútbol, ciclismo y atletismo

El entonces yugoslavo Franjo Mihalic nunca imaginó que sus éxitos estarían en el atletismo, Mihalic había nacido en Ludina (Kutina), perteneciente en la actualidad a Croacia. Con 16 años militaba en el Club NK Graficar (fútbol), momento en que entabla amistad con Stjepan Bobek, posteriormente considerado el mejor futbolista del Partizan de Belgrado, pero no se detuvo en el fútbol, también practicó ciclismo, donde cosechó éxitos, pero los accidentes y lesiones lo alejaron de las bielas y los pedales. En 1940 el NK Graficar lo designa para participar en una carrera a campo traviesa, terminando segundo, entre unos 200 corredores, este es el punto de partida en el atletismo, uniéndose al club Concordia Zagreb, terminada la Segunda Guerra Mundial, Mihalic se une al clun Mladost (atletismo). En 1947 es transferido a Belgrado, militando en la sección de atletismo del Partizan. En 1952 asiste a los Juegos Olímpicos de Helsinki, ubicándose decimoctavo (10000 metros), pero su hazaña la realizó en Melbourne 1956, donde intervino en la prueba de maratón y luego de un tropezón en un punto de refrigerio sobre el kilómetro 15, se repuso y pasó sobre el checo Zátopek, el japonés Kawashima, el coreano Chang-Hoon Lee y el finés Karvonen, para terminar segundo, detrás del francés Alain Mimoun. Roma 1960 fue su tercera y última aventura olímpica, logrando el puesto 12 en la maratón. Mihalic cosechó otros éxitos en el atletismo internacional, ganó en 1953 el entonces Cross de las Naciones, actual Campeonato Mundial de Cross, triunfó en dos oportunidades en la Carrera de San Silvestre (1952 y 1954), ganó abrumadoramente el Maratón de Boston en 1958. En 2006 la revista francesa L’Equipe organizó un encuentro con motivo del 50 aniversario del maratón olímpico de Melbourne, donde se reunieron nuevamente, el finés Veikko Karvonen, Alain Mimoun y Mihalic.

Shirley: iniciando a la australiana

Otra atleta con altos honores es la australiana Shirley Strickland de la Hunty, primera medallista olímpica de su país en el atletismo. Shirley se mantuvo entre las mejores velocistas del mundo, de 1948 a 1956, durante ese período estuvo presente en tres Juegos Olímpicos; conquistó medalla de bronce en los 100 metros y 80con vallas, en Londres 1948. Cuatro años más tarde (Helsinki 1952), se tituló en 80 con vallas y repitió el tercer puesto en los 100 metros; mientras que en Melbourne 1956, se mantuvo como reina de las vallas. Su colección se completa con el título (4×100), en 1956 y la presea de plata en 1948.

Abugattas: Iniciador de una generación atlética peruana

El peruano Roberto Abugattas pudiera ser considerado el padre de la dinastía Abugattas en el atletismo peruano. Roberto (17 de enero de 1943), hizo acto de presencia en dos Juegos Olímpicos; Tokio 1964 y México 1968, siempre en el salto de altura. En ambas oportunidades no logró avanzar a la final, en la capital japonesa saltó 1.95, vigesimosexto, entre los 28 participantes, mientras que en la urbe mexicana, saltó 2.00, idéntica ubicación, pero entre 39 saltadores. Abugattas logró medalla de bronce en los Juegos Panamericanos de Winnipeg 1967 (2.05) y fue sexto en Sao Paulo 1963 (1.95). A nivel Bolivariano, triunfó en Barranquilla 1961 (1.80), Quito 1965 (1.95), Panamá 1973 (2.04) y La Paz (1977) (2.10) y fue segundo en Maracaibo 1970 (2.05). Fuera del atletismo, Abugattas fue alcalde del distrito La Molina (Lima), entre 1993 y 1995. Otros Abugattas en el atletismo peruano fueron, sus hermanos Fernando (olímpico en México 1968), Ricardo y Alfredo, así como su hijo Valery.

Gómez, sin éxitos olímpicos, pero dueño de varios maratones

El mexicano Rodolfo Gómez tuvo dos participaciones olímpicas en la prueba de maratón, sexto en Moscú 1980 y no pudo terminar en Los Ángeles 1984. Gómez destacó en los años 80s, en 1981 gana el Maratón de Tokio, al año siguiente triunfa en tres maratones, Atenas, Rotterdam y Oregon, en 1984 se impone en Pittsburg y en 1987, lo hace en Ciudad de México. Luego del retiro, Gómez que había recibido una beca para estudiar Licenciatura en Ciencias de Educación Física, en la Universidad de Texas (El Paso), se convirtió en un afamado entrenador, formando a atletas como Andrés Espinosa, Germán Silva, Benjamín Paredes, Adriana Fernández, los peruanos Raúl Pacheco y Gladys Tejeda.

Bordin, Seúl no se parece a Roma

El italiano Gelindo Bordin nació en Longare, Vicenza, transitó sin penas ni glorias por las pruebas de pista, por lo que decide pasarse a la carretera, superficie sobre la que fue progresando al paso de los años, debutó en 1984 con triunfo en la Maratón de Milán (2:13:20), en 1985 termina en el puesto doce en la Copa del Mundo de Maratón en Hiroshima (2:11:29), en 1986 gana el Campeonato de Europa en Stuttgart (2:10:54), en 1987 conquista medalla de bronce en el mundial de Roma (2:12:40). En 1988, antes de asistir a Seúl, había sido quinto en la Maratón de Boston (2:09:27). Para la prueba en la capital sudcoreana, Bordin no partía como favorito, ahí estaban, Ahmed Salah (DJI), Steve Moneghetti y Robert de Castella (AUS), Juma Ikanga (TAN) o el kenyano Douglas Wakiihuri, pero en una prueba de 42 kilómetros y 195 metros, todo puede pasar, a falta de cinco kilómetros, solo ocupaban la vanguardia los medallistas el año anterior en Roma, Bordin, Salah y Wakiihuri, cuando faltaban tres kilómetros para entrar al estadio, Salah y Wakiihuri se habían adelantado unos 20 metros, pero Bordin había reservado fuerzas para el remate final, en el cual superó a ambos, logrando el título olímpico, primero de un maratonista italiano en Juegos Olímpicos. Barcelona 1992 fue su segunda oportunidad olímpica, pero no pudo concluir la prueba.

Moneghetti, con 178 kilómetros olímpicos

El australiano Steve Moneghetti acumula una larga trayectoria en maratones olímpicos, con cuatro, debutó en Seúl 1988 (quinto), Barcelona 1992 (48°), Atlanta 1996 (séptimo) y Sydney 2000 (décimo). Moneghetti logró una presea de cada color, corriendo la maratón en los Juegos de la Commonwealth, bronce en Edimburgo 1986, plata en Auckland 1990 y oro en Victoria 1994, además conquistó bronce en el mundial de Atenas 1997. Sus mayores conquistas fueron, ganar el Maratón de Berlín en 1990 y el Maratón de Tokio en 1994.

Thugwane, saltó y remató un gran año 1996

El sudafricano Josia Thugwane no las tuvo todas consigo en 1996, año olímpico y lejos estuvo de soñar con el triunfo en Atlanta, cuando en marzo de ese año fue atacado por unos ladrones en Bethal, su pueblo natal, los asaltantes estuvieron a punto de ultimarlo, pero Thugware logró saltar del coche en marcha, saliendo ileso, aunque con algunas lesiones, producto a la caída. Thugwane se repuso y estuvo en óptima forma para la maratón olímpica de Atlanta, carrera en la que no estaba entre los favoritos (Martín Fiz, Lee Bong-Ju, Antonio Pinto), pero se corrió a un ritmo lento, a partir del kilómetro 30, Thugwane comenzó dar tironazos, quedando en punta, solo tres corredores, el coreano Lee, el kenyano Eric Wainaina y Thugwane, con el español Fiz más rezagado; entrando al estadio, Thugwane lanzó el remate final, que lo llevó a la cima del podio olímpico. Cuatro años más tarde, en Sydney intentó defender su título olímpico, pero terminó en el puesto 12. El triunfo más importante, luego de Atlanta, lo obtuvo en la Maratón de Fukuoka (1997), con 2:07:28, ese año fue tercero en Londres (2:08:06).

Eddy Nápoles Cardoso – Cuba (Especial para Atletismo Peruano)

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