Atletas olímpicos, Owens y Lutz, “rivales” o amigos

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Babe Zaharias, reina atlética y golfista

Una de las estrellas de los Juegos Olímpico de 1932 fue la estadounidense Mildred Ella Didrikson, conocida como “Babe” Zaharias, quien conquistó dos títulos, 80 con vallas y lanzamiento de la jabalina, mientras que era segunda en salto de altura.  Con posterioridad a la cita olímpica, Babe dijo adiós al atletismo, dedicándose al golf, llegando en 1938 a competir en el Abierto de Los Ángeles, un evento para hombres. Durante 50 años fue la única mujer en superar el corte en un torneo profesional masculino. En 1947 logró el rango de jugadora profesional, ganando en tres oportunidades el Abierto de Estados Unidos (femenino), siendo incluida en 1951 en el Salón de la Fama del Golf Mundial.

Owens, un triunfador “olvidado”

Es indiscutible que la mayor hazaña deportiva del estadounidense Jesse Owens fue la conquista de las cuatro medallas de oro en Berlín 1936 (100, 200 metros, salto de longitud y 4×100), pero un año antes, el 25 de mayo, en Ann Arbor, Michigan, dio muestras de sus potencialidades, cuando en apenas 45 minutos, implantó tres récords mundiales e igualó otro, las cuotas logradas fueron, 20.3 en 220 yardas, 8.13 en salto de longitud y 22.6 en 200 yardas con vallas, mientras que igualaba con 9.4 el récord de 100 yardas. Ya en Berlín, alrededor de Owens se tejieron muchas historias, como la de tener que andar con protección personal, debido a que las jovencitas alemanas querían cortarle fragmentos de su traje, así como la de si fue saludado o no por Adolf Hitler, mientras este supuesto saludo está en “dudas”, se asegura que al regreso a Estados Unidos el presidente Franklin Delano Roosevelt no le extendió la diestra. Su vida posterior a Berlín 1936, cambió, pero no para bien, todo lo contrario, las autoridades del atletismo estadounidense le retiraron el status de amateur, terminando así su carrera deportiva.

Long, doblemente vencido, pero amigo

La historia posterior del alemán Lutz Long, el “elegido” para vencer a Jesse Owens en salto de longitud en Berlín 1936, no fue nada diferente a la de Owens, a pesar de que su existencia fue mucho más extensa que la del saltador germano. Resulta que Long, luego de su medalla de plata olímpica, logró bronce en el Campeonato Europeo celebrado en París, en 1938, pero al iniciarse la Segunda Guerra Mundial, Lutz Long, a pesar de ser un deportista de élite, se alistó en la división Hermann Goering con el grado de obergefreiter, siendo herido durante la denominada Operación Husky (invasión aliada a Sicilia), muriendo el 13 de julio de 1943.  Lo que pretendieron convertir en una intensa rivalidad, incluso, llegando hasta el nivel de estado, el enfrentamiento entre el alemán Lutz Long y el estadounidense Jesse Owens, devino en una excelente amistad. Resulta que Lutz, un blanco, rubio, de ojos azules, el representante ideal de la raza aria, para nada actuó como lo esperaban los nacionalistas nazis, incluido el Führer, y en la ronda clasificatoria dio muestras del “juego limpio”, al aconsejarle a Owens, un negro afronorteamericano, corregir su carrera de impulso, luego de haber hecho dos saltos nulos y estaba al borde de la eliminación, Jesse atendió las recomendaciones de Long y se clasificó con su tercer salto. Finalmente, Owens venció con marca de 8.06, mientras que Long era segundo, con marca personal de 7.87 metros, el alemán fue el primero en felicitar al estadounidense. Owens y Long mantuvieron una excelente amistad hasta la muerte del germano. Al terminar la Segunda Guerra Mundial, Owens viajó a Alemania para conocer la familia de Long, momento en que expresó: «Se podrían fundir todas las medallas y copas que gané, y no valdrían nada frente a la amistad de 24 quilates que hice con Lutz Long en aquel momento.»

Morris, romance y título en Berlín

El estadounidense Glenn Morris pareciera que lo consiguió todo en 1936, el título olímpico en la prueba de decathlon y el premio James E. Sullivan Award al mejor atleta aficionado de Estados Unidos, pero resulta que en 1930 había ingresado en el entonces, Colorado Agricultural Collage, la actual Colorado State University, jugando durante cuatro años en el equipo de fútbol americano, integrando en 1934 y 1935 el mejor equipo de esa conferencia. Durante los Juegos Olímpicos de Berlín, provocó una encendida polémica, al mantener un romance con la periodista alemana Leni Riefenstahl, a quien le rasgó la blusa y besó sus senos, luego de vencer en el decathlon. También desarrolló una carrera como actor, que lo llevó a ser elegido para interpretar el personaje de Tarzán en la película Tarzan’s Revenge realizada por 20th Century Fox, pero esta fue un fracaso taquillero, por lo que Glenn Morris terminó prematuramente su labor actoral.

Stephens, asediada por el Fürher

La estadounidense Helen Stephens tuvo una fugaz aparición en el atletismo, la que la llevó a asistir a los Juegos Olímpicos de Berlín, en 1936, cita donde ganó, con apenas 18 años, los títulos en los 100 metros y en la posta 4×100. En Berlín su sexo llegó a ser cuestionado, pero para despejar dudas se sometió a una revisión médica, quedando confirmada su feminidad. Se relata que hasta el propio Adolf Hitler al felicitarla por el triunfo, trató de intimar con ella e incluso, le propuso una cita, que Helen declinó. Concluido el evento berlinés, Stephens colgó las zapatillas de atletismo y se dedicó al baloncesto profesional, llegando a ser propietaria y manager de un equipo de basket.

Harrison Dillard, no importa la prueba

El estadounidense William Harrison Dillard constituye un caso único en el atletismo olímpico, al ganar los títulos en 100 metros (Londres 1948) y en 110 con vallas (Helsinki 1952). Dillard había nacido Cleveland, ciudad que vio formarse a Jesse Owens, del cual Harrison se consideraba un ferviente admirador, incluso, asistió a la propia escuela que lo hizo Owens, el East Tech High School. En las pruebas de selección de Estados Unidos (Trials), Dillard (considerado el mejor vallista de la postguerra), sufrió una caída en la final de los 110 metros, no terminando la carrera, pero logró un cupo en 100 metros, al ubicarse tercero (Berney Ewell y Mel Patton) y en Londres, en una apretada carrera, superó nuevamente a Ewell. Su actuación olímpica se complementa con dos títulos en la posta 4×100. Tras el adiós al atletismo laboró en la emisora WWGK en Cleveland y se desempeñó como relaciones públicas para el equipo de Grandes Ligas Indios de Cleveland.

Zátopek, 57 kilómetros y 195 metros delante

El checo Emil Zátopek es toda una leyenda en el atletismo olímpico, donde conquistó cuatro títulos y una presea de plata. Conocido en sus tiempos de esplendor como la “Locomotora Humana”, había nacido en Koprivnice, el 19 de septiembre de 1922. Zátopek, ganó en Londres 1948 los 10 mil metros, pero lo realizado en Helsinki 1952 no tiene comparación, ni ha sido igualado hasta nuestros días, al triunfar en las tres clásicas pruebas de fondo, 5000, 10000 metros y maratón. Por cosas de la vida, su esposa Dana Zátopková, nació en fecha similar a Emil (19 de septiembre de 1922) y fue la reina olímpica de la jabalina en la capital finesa. Zátopek laboró como entrenador en Cuba, siendo el descubridor de la velocista Miguelina Cobián. Un episodio oscuro en la vida de Zátopek y su esposa ocurre a partir de 1968, cuando brindan su apoyo a la denominada “Primavera de Praga”, acción que le costó la expulsión del Partido Comunista y del Ejército Checoslovaco, siendo rehabilitado años más tarde.

Eddy Nápoles Cardoso – Cuba (Especial para Atletismo Peruano)

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