Caster Semenya gana sin problemas los 800 metros en Doha en presencia de Sebastián Coe en las gradas

0

Caster Semenya dejó claro que no tiene rival, arrasó en el 800 de la Diamond League de Doha con 1.54.98, la mejor marca mundial del año y cerca de su mejor marca personal (1:54.25), en la que puedo ser su última carrera.

El mejor registro que cuando se colgó el oro en los Juegos de Río 2016 o en los Mundiales de Londres 2017. Corrió serena pero impulsada por la rabia, persiguiendo el récord que Jarmila Kratoschvilova (1:53.28) estableció en 1983, en épocas oscuras. Pasó por el 400 a 56.66, dos centésimas por encima del ritmo que le habría hecho superar a la checa. En la última recta le faltó un poco más de fuerza para haber consumado su venganza contra la Federación Internacional de Atletismo (IAAF) de Sebastián Coe, presente en las gradas, y el Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAS).

Salió al tartán Semenya de riguroso negro, alzó su puño derecho como en los convulsos tiempos en los que el Black Power luchaba por otros derechos e hizo lo que sabe: mover sus piernas como una locomotora para dominar una distancia en la que no claudica desde 2015. Segunda, pero muy atrás, otra atleta con su misma condición de Desarrollo Sexual Diferente (DSD), la subcampeona olímpica burundesa Francine Niyonsaba (1:57.75). Tercera, la estadounidense Ajee Wilson (1:58.83). La keniana Margaret Wambui, otra mujer con hiperandrogenismo, fue sexta (2:00.61)

Puede que fuera la última carrera de Semenya, a no ser que se medique con estrógenos o que se pase al 5.000. Porque la sudafricana, doble campeona olímpica y tres veces mundial de las dos vueltas a la pista, perdió el pasado miércoles en el TAS su batalla con la IAAF en su lucha por correr como nació, hermafrodita. Un caso en el que se ha pronunciado, a favor de la atleta, hasta las Naciones Unidas, pero que no ha ganado. En la pista sí lo hizo. Como siempre.

Semenya decidió luchar en los tribunales contra la reglamentación de la IAAF de reducir a cinco nanomoles en sangre (antes eran 10) el límite de testosterona. Y el TAS, pese a reconocer que la reglamentación era «discriminatoria» dio luz verde a la regla de la Federación. Un límite que entra en vigor el día 8 para las distancias entre 400 y la milla y la dejan ante la tesitura de competir con hombres, ‘doparse’ a la inversa o retirarse. «Los demás se ríen de mí porque son diferentes; yo me río de ellos porque son iguales», había tuiteado antes de correr Semenya. Después, habló en la pista y dejó el interrogante: «Para mí no hay nada imposible».

Share.

Comments are closed.

X