El coronavirus también arrasó con el mapa del running y las grandes maratones en todo el mundo

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Por: Luis Vinker.- Si la pandemia por Covid-19 ha trastocado al mundo entero, sumiendo a centenares de millones de personas en una crisis sanitaria, social y económica, obviamente que el deporte está inmerso en el mismo baile. Los calendarios de todas las actividades están paralizados o cancelados pero, de acuerdo a su distinto poder “industrial” y a las características –físicas- de cada una, podrá reprogramar su vuelta. En concreto: los preparadores físicos de los equipos de fútbol consideran que necesitan por lo menos un mes para acondicionar sus equipos antes de que compitan en condiciones regulares. En cambio, en el caso del atletismo​, la temporada está perdida para todos los deportistas de nivel competitivo. Sólo les queda programar –si se puede- algo para los últimos tramos del 2020, pero plantearse sus desafíos (de marcas y resultados) para los años siguientes… Dependiendo, claro, de lo que suceda con el maldito coronavirus.

La seguidilla fue imparable. World Athletics –la federación internacional- tuvo que suspender sus campeonatos del 2020: Pista Cubierta en Nanjing (pasó para el 2021), Medio Maratón en Gydnia (reprogramado en principio para el 17 de octubre), Marcha en Minsk (por ahora sin fecha), Juniors en Nairobi… Hasta que llegó la decisión más trascendente y sin precedentes, adoptada entre el gobierno de Japón y el COI, pasando los Juegos Olímpicos de Tokio para el 2021. Esto obligó, también, a suspender todo el sistema clasificatorio del atletismo, que recién podrá retomarse desde diciembre. Y, además, hizo mover su calendario propio: el Campeonato Mundial 2021 de Eugene/Oregón recién podrá cumplirse en 2022.

Además de llevarse miles de vidas –es lo más grave, lo más doloroso- el coronavirus también arrasó con el mapa del running, tanto se trate del nivel de elite como de los millones de simples aficionados, que ejercen su pasión de correr. Y lo hizo después de una temporada formidable como la de 2019, que contempló el crecimiento y la expansión de las carreras por el mundo entero. Y también, del alto nivel con luminarias como el keniata Eliud Kipchoge y los etíopes Kenenisa Bekele​ y Mosinet Geremew, el emergente poder de los corredores de Uganda o como las mejores mujeres del circuito –lideradas por la keniata Brigid Kosgei- arrasaron en el último año con todos los récords en pruebas de fondo.

El maratón de Tokio, a principios de marzo, fue el único de los “majors” que alcanzó a concretarse, pero ya en un marco restrictivo, sólo pudieron participar los atletas de elite, mientras que decenas de miles de aficionados –inscriptos, muchos de ellos llegados de países remotos- se quedaron con las ganas.

Y enseguida vino la ola de cancelaciones de las grandes pruebas del otoño del Hemisferio norte: Rotterdam, Milan, París. Y principalmente Boston y Londres -analizan copiar el modelo de Tokio-, que fueron reprogramadas por ahora para el 17 de septiembre y 4 de octubre respectivamente. En el caso de Boston se trata del más antiguo entre los maratones mundiales, ya que se disputa ininterrumpidamente desde 1897. Siempre, en el “Día del Patriota”, el tercer lunes de cada abril, por lo que esta es su primera suspensión.

Pero la decisión que se acaba de tomar en Alemania –uno de los países que enfrenta con mejor organización a la pandemia- también plantea dudas sobre las carreras del segundo semestre. En concreto, no se disputará el Maratón de Berlin, el más veloz del mundo y que anualmente convoca a más de 40 mil corredores. Estaba anunciado para el 27 de septiembre, pero el Gobierno regional prohibió hasta fines de octubre todos los eventos con cinco mil o más personas. “Hemos querido dar seguridad a los organizadores con respecto a lo que se puede organizar”, declaró Ramona Pop, titular de Economía de la ciudad-estado de Berlin, capital alemana. El alcalde Michael Muller advirtió que “estamos en medio de una crisis. Quienes crean que podemos levantar una restricción cada dos semanas y que en septiembre el mundo volverá a ser como antes, están equivocados”. De inmediato, la organización del maratón de Berlin, que siempre tiene su meta en la mítica Puerta de Brandenburgo, comunicó la suspensión de este año.

Todo lo que se mueve alrededor de la organización de carreras en el mundo entero (desde federaciones atléticas hasta empresas promotoras, los múltiples aspectos involucrados) ven al 2020 como un año perdido. Tal como sucede en casi todas las industrias del entretenimiento. Andreu Ballbe, un ex atleta olímpico español y ahora propietario de una empresa vinculada a la organización de carreras, sintetizó el panorama en su país: «¿En octubre o noviembre, donde también está la Jean Bouin con más de 10.000 corredores, se podrá dar la salida a pruebas de casi 20.000 corredores? De no ser así, esto será un verdadero desastre y un verdadero cambio social y deportivo para el deporte popular».

La situación en Argentina

La actividad atlética en la Argentina quedó paralizada desde mediados de marzo y, por el momento, la única esperanza inmediata es que se habilite la posibilidad de correr en algunas zonas menos comprometidas. Parece muy difícil que, en un período próximo, se pueda hacer en la región metropolitana.

El calendario de carreras del primer semestre quedó cancelado. Entre ellas, los principales maratones de otoño como “Pampa Traviesa” en Santa Rosa (abril) y el “Internacional de la Bandera” en Rosario (junio) que recién podrán retomarse en 2021. También el medio maratón de Rosario (mayo) fue pasado, en principio, para octubre mientras que el Club de Corredores tuvo que cancelar su tradicional Carrera Maya, que constituye un clásico de Buenos Aires desde 1972.

Rody Giordano, titular de Sports Facilities, la empresa que junto al Club de Corredores organizan la mayoría de las pruebas de calle, señaló que “por ahora la situación es de incertidumbre, con la esperanza de que a partir de la primavera, progresivamente, se puedan ir haciendo algunas pruebas”.

Las dos grandes competencias internacionales del país –el 21k de Buenos Aires y el Maratón Internacional de Buenos Aires, ambos con la categoría de “Bronze Label” de la World Athletics y que incluyen el Campeonato Argentino sobre ambas distancias- estaban programadas por la Asociación Ñandú para el 23 de agosto y 20 de septiembre respectivamente.

Desde la Asociación informaron: “Estamos aguardando el desarrollo de los acontecimientos, por ahora la prioridad absoluta es la salud de nuestra población. Y estamos en consulta permanente con las autoridades de la Ciudad, con las organizaciones atléticas internacionales y nacionales, con nuestros sponsors y todo nuestro equipo de atención médica. Cualquier decisión respecto a las carreras se comunicará con el tiempo y el respeto necesario a la amplia comunidad de corredores”.

La Confederación Argentina de Atletismo canceló todos los eventos de pista y campo de estos meses. Según su titular, Daniel Sotto “nuestra idea es poder cumplir con los Campeonatos Nacionales en noviembre y diciembre”. Hay que tener en cuenta que los atletas de competición tuvieron que suspender sus entrenamientos y, con casi dos meses ya en esa situación y sin perspectivas inmediatas de volver, será una temporada perdida para ellos.

Todos están realizando tareas complementarias (bicicleta, gimnasia, fortalecimiento) en sus casas o jardines, al menos para no perder su condición física. Pero necesitarán varios meses para recuperar los volúmenes de kilometraje e intensidad de sus series de entrenamientos.

John U. Bacon y el Maratón de Boston «en casa»

Quince años atrás, en uno de los ciclos de cooperación de Clarín con la Universidad de Michigan, tuvimos la oportunidad de conocer –y compartir gratos, inolvidables momentos- con uno de los más prestigiosos periodistas de Ann Arbor, la ciudad sede de aquella casa: John U. Bacon.

Conductor de radio, animador de grandes eventos, periodista free-lance y autor de varios libros con el deporte como eje. John también nos visitó Buenos Aires donde se vio atrapado, fundamentalmente, por su fanatismo por Boca​. Recuerdo que llegó a pagar 700 dólares para una popular en lo alto de la tribuna de Boca, en la noche de la final interamericana con el América de México. Y después “para vivir una experiencia incomparable, perdiéndome entre las calles de ese barrio increíble”.

Un año atrás –a sus 54- John decidió convertirse en maratonista. O, mejor dicho, debutar como maratonista. Esta semana contó su experiencia en un artículo en The Washington Post: “Yo jugué al hóckey hasta hace algún tiempo. Pero después me casé, tengo un hijo de tres… reemplacé el deporte por la pizza, subí más de 20 kilos. En el verano pasado me dije, necesito un desafío Y me propuse correr el maratón de Boston, el más antiguo del mundo y uno de los más populares”. Estaba programado para el lunes 19 de abril, como marca la tradición (el “Día del Patriota” en EE.UU.). John contó: “Les pedí consejos a mis amigos como Ronnie Warhurst, entrenador de carreras de Michigan, y Greg Mayer, que fue ganador en Boston en 1983. Ellos me recomendaron: no te presiones por más kilómetros, menos kilos, la comida… Solamente, ponete las zapatillas y entrena. Si hay calor y humedad, a entrenar. Si hace frío y nieva, entrena. Si no quieres, entrena”.

Pero al desatarse la pandemia, los organizadores del maratón de Boston –que se disputa ininterrumpidamente desde 1897- anunciaron que se reprogramaba para el 17 de septiembre. “Seguramente mi decepción fue la misma que la de los 30 mil anotados. Pero allí me dije, si no puedo correr en Boston, lo haré en Ann Arbor, en mi ciudad donde, en lugar de 30 mil corredores y 500 mil espectadores alentando, tendré a mi señora y mi hijo, mis amigos, mis vecinos. Por suerte, aquí las medidas de restricción no son tan severas y se puede correr, respetando normas de seguridad y separación”.

Así que esta semana, en lugar del clásico Boston, tuvimos a John U en las apacibles calles de Ann Arbor, Michigan: “El circuito de 42.195 metros pasaba por mi escuela, por el parque Arboretum… Me llevé cien canciones inspiradoras. Y elegimos uno de los tramos en la pista de la Universidad para homenajear a Jesse Owens, quien allí batió sus cuatro récords mundiales en 1935. Terminé en 5 horas y media, y no puedo describir mi felicidad en ese momento, cuando mi hijo me abrazó y me dijo, simplemente: Papi, lo hiciste”.

Kipchoge, de la decepción al desafío

El plusmarquista mundial y campeón olímpico de maratón, el keniata Eliud Kipchoge, aseguró que su primera reacción cuando escuchó en su casa en Kenia que los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 fueron pospuestos hasta 2021 debido al brote de coronavirus fue de sorpresa. “Del shock inicial pasé a la decepción y más tarde al desafío. Ganaremos esta pelea contra el Covid-19”, dijo Kipchoge, considerado como el mejor fondista de la historia, en una entrevista con la agencia Reuters.

Y el hombre que el año pasado se convirtió en el primero en correr la distancia del maratón en menos de dos horas confirmó que estará renovado y listo para defender su título de campeón olímpico de maratón en los Juegos que Tokio organizará en 2021.

De momento, sin embargo, Kipchoge insiste en que su única preocupación es cuidar a su familia en su casa en Eldoret. “Me estoy concentrando totalmente en mi seguridad y en la de toda mi familia”, dijo el atleta keniano, de 35 años. “El virus realmente nos ha afectado de una manera difícil. Es por eso ello que debes concentrarte”, afirmó Kipchoge, quien explicó que se estaba relajando en casa cuando se enteró del aplazamiento de los Juegos de Tokio.

La pandemia llevó al aplazamiento o la cancelación de eventos deportivos en todo el mundo, incluido el Maratón de Londres (abril), que estaba programado como la primera competición de Kipchoge desde que en octubre 2019 lograra correr los 42,195 kilómetros en una hora, 59 minutos y 40 segundos en un ensayo extraoficial en Viena. Aunque esa marca no puede contabilizarse como récord mundial debido a las condiciones especiales en las que se logró -su récord oficial es de 2h1m39 en Berlin 2018- su hazaña dio la vuelta al mundo y le dio a Kipchoge aún más fama.

En Londres estaba previsto un nuevo enfrentamiento cara a cara con el etíope Kenenisa Bekele, el otro maratonista logró bajar de 2h02, pero Kipchoge dijo que aún no había pensado demasiado en si competiría en la carrera de Londres, reprogramada para el 4 de octubre.

Kenia impuso medidas restrictivas para detener la propagación del coronavirus, que incluso afecta a sus brillantes atletas. Por este motivo Kipchoge extraña la sensación de correr con sus compañeros de equipo, salir con ellos y contar historias. “Es difícil correr solo. Cuando tienes gente alrededor, el ritmo está bien, solo hablas cuando estás corriendo. Disfrutas de la carrera”, dijo el mejor de la historia, quien espera reanudar un entrenamiento serio para mayo.

Cuando se le preguntó si los Juegos Olímpicos podrían ser su última carrera, Kipchoge dijo que era demasiado pronto para decirlo. “Me veo todavía corriendo de nuevo en 2021”, dijo. “Dejemos que el tiempo transcurra. Tomaremos la gran decisión después de que termine el año”, añadió.

Mientras tanto, el atleta keniano ha disfrutado de pasar tiempo junto a su esposa Grace y sus tres hijos, leer, visitar su granja y respetar las instrucciones del gobierno sobre quedarse en casa tanto como sea posible. “Que tengan algunos ejercicios para seguir manteniendo la forma. Y que lean libros, estén con la familia y miren buenas películas juntos”, es su mensaje para otros atletas. “Dentro de un par de meses este virus desaparecerá. Mi prioridad número uno es eliminar el virus y regresar con una mente, un pensamiento, una línea de estar de pie y volver competir”, concluyó.

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