EVOLUCIÓN DEL ATLETISMO FEMENINO EN EL MUNDO

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Por Eleonor Froehlich (CHI) especial para RAP.-  Con el fin de entregar una información fidedigna referente a los orígenes de los Juegos Olímpico (JJ.OO.) es imprescindible recordar que existe, absoluta claridad que la cuna del deporte fue Grecia como lo atestiguan los Juegos Olímpicos que se realizaban a. d. J. C. Los Juegos Olímpicos de la Antigüedad que se realizaban en Olimpia, núcleo urbano situado en el Peloponeso, península de Grecia, unida al continente por el istmo de Corinto, actual canal de Corinto. Allí estaba situado el principal santuario del dios Zeus, el dios más importante del Olimpo donde, según la mitología griega se albergaban las divinidades. En Olimpia, aún hay vestigios del estadio de forma rectangular de aproximadamente 200 metros de longitud localizado en las inmediaciones del río Alfeo y a los pies del monte Cronos. En ese insigne lugar, es donde se efectuaban principalmente las carreras de velocidad correspondientes a las competencias de los juegos olímpicos antiguos.

En Francia, siglos después de la decadencia de Grecia, el barón Pierre Fredy de Coubertin, pedagogo e historiador francés, fundó en 1894 el Comité Olímpico Internacional y el mismo año en La Sorbona, una de las universidades más antiguas del mundo el Congreso Internacional de Amateurismo.  Luego, con dicho respaldo fundó los Juegos Olímpicos Modernos cuya primera versión se realizó en Grecia en 1896. Para el atletismo se construyó en Atenas, un estadio con un diseño similar al de Olimpia pero con medidas concordantes con el atletismo moderno ya instaladas. Su nombre es Panatinaico (Panathinaikó en griego) localizado en pleno centro de la ciudad. Posteriormente, allí sólo se realizan diversas inauguraciones y ceremonias; tal fue el caso de la ceremonia de inauguración del Campeonato Mundial de Atletismo de 1997 y la llegada de la prueba de maratón tanto de damas como de varones, presenciados por la articulista y por lo tanto tiene la certeza del suceso.

En Holanda, sólo tres décadas después de los primeros Juegos Olímpicos de la época moderna, concretamente en los Juegos Olímpicos (JJ.OO.) realizados el año 1928 en Ámsterdam, la capital del país fue considerada la participación de mujeres en atletismo (en algunos países llamado “atletismo ligero” a fin de evitar confusiones). En inglés se llama “Track and Field” y se habla de pruebas de pista y campo.

Sin embargo, sólo se programaron cinco pruebas para ellas. Estas fueron 100m, relevo 4x100m, 800m, salto alto y, desde luego el clásico lanzamiento del disco.

La atleta más ovacionada fue la exponente del salto alto, pero no precisamente por su técnica “tijera” sino por su belleza física. En efecto, la técnica empleada por Ethel Cutherwood, conocida con el nombre de “tijera simple” que se usó durante muchos años, fue la evolución de modalidades propias de saltos de la gimnasia pasando por diversas variaciones. Incluso puede considerarse la aplicación o transferencia de juegos de niños quienes durante su actividad lúdica dan soluciones espontáneas a la necesidad de franquear un obstáculo. No obstante, Ethel franqueó la varilla que estaba ubicada a 1,59 metros del suelo conquistando así medalla de oro y estableciendo el primer récord olímpico de este salto.

La mejoría del rendimiento en esta bella prueba del atletismo se puede atribuir más bien a la mejoría de las capacidades físicas de las cultoras de la misma. Es válido ilustrar este comentario mediante el rendimiento logrado cuatro años más tarde, concretamente en los JJ.OO. realizados en Los Ángeles, USA. Allí, la norteamericana Jean Shiley, mostrando la misma modalidad de salto ganó con la altura de 1,65m.

Los 100 metros planos fueron ganados por Elizabeth Robinson de EE.UU., ella los corrió en 12”2 (12 segundos, dos décimas). Le siguieron las canadienses Fanny Rosenfeld y Ethel Smith.

En la carrera de 800m., las participantes presentaron un espectáculo poco atractivo, debido a la insuficiente preparación para esta carrera de largo aliento, razón por la cual la prueba fue eliminada del programa de los juegos hasta el año 1960 en los JJ.OO. efectuados en Roma. Ahora la ganadora de la prueba fue Ludmila Shevtsova de Unión Soviética cuyo registro fue 2.04.3 (dos minutos, 4 segundos, tres décimas). En Holanda la vencedora de la prueba de resistencia fue una atleta de nacionalidad alemana, su nombre Lina Radke Batschauer, quien recorrió la distancia en 2.16.8 (dos minutos, diez y seis segundos y ocho décimas).

Helena Konopacka, representante de Polonia, se lució en el lanzamiento del disco. Con 39,62 metros ganó la única prueba de lanzamiento incluida para damas en esta oportunidad.  La escoltaron Lilian Copeland (USA) y Ruth Svedberg (Suecia) con 37,08 y 35,92 metros, un tanto distante de la vencedora.

En diferentes ciudades del mundo, progresivamente se iba agregando una o varias pruebas en los sucesivos JJ.OO.  En 1932, gracias a la ampliación del programa se agregó otra prueba de campo, la jabalina. La vencedora de este bello lanzamiento fue Mildred Didrickson de EE.UU., ella obtuvo medalla de oro gracias a su rendimiento de 43,68m. El segundo y el tercer lugar fueron logrados por dos germanas cuyas marcas fueron 43,49m y 43,40m respectivamente.

El lanzamiento de la bala (denominado “peso” en algunos países), sólo empezó a figurar en el programa olímpico femenino de 1948, año de los JJ.OO. de postguerra conocidos “Juegos de la Austeridad” realizados en Londres. Micheline Ostermeyer, representando a Francia, después de proyectar el implemento de 4 kilos a 13,75metros, obtuvo medalla de oro. La presea de plata fue conquistada por la atleta italiana y la de bronce por la competidora austríaca. Las distancias logradas por ellas fueron 13,09 y 13,08 metros respectivamente.

Mucho más tarde aún, se incluyó el lanzamiento del martillo. Esta última prueba de lanzamiento que se agregó al programa olímpico para mujeres tuvo su debutó el año 2000 en los JJ.OO. realizados en Sydney. En el hermoso estadio, construido para dicha confrontación, tildado “nido de pájaro”, el público pudo observarlo y, además ver ganar a la atleta polaca Kamila Skolimowska, quien arrojó el implemento a 71,16 metros.

Al final del recuento del rendimiento de las atletas participantes en los primeros JJ.OO. con damas se destaca el triunfo del cuarteto de velocistas de Canadá en el relevo 4x100m. Ellas recorrieron esos 400 metros en 48”4 (Cuarenta y ocho segundos, cuto décimas) estableciendo récord olímpico.

Cabe enfatizar que todas las marcas logradas por las vencedoras de las respectivas pruebas constituyeron el inicio del ranking de Récords Olímpicos.

Eleonor Froehlich B.

Chile   

 

 

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