“Yo Lo He Dado Todo Por Cuba, Pero Lo Que Me Resta Por Dar, Me Gustaría Dárselo A Cuba También”: Dayron Robles

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Dayron Robles (Cuba)

Lo que puedo decir de Dayron Robles es lo siguiente: desborda el ímpetu del guerrero que equivocadamente han dado por muerto. Un hombre que se acostumbró desde bien temprano a largar por el carril cuatro, con todos los reflectores en su línea, y que ahora, si corre, lo hace por el ocho. Esta calma, sin embargo, según sus palabras, le hace bien. Lo único que lamenta es que no lo dejen en paz, que los duelos extradeportivos, sobre todo los duelos de los últimos meses, no lo dejen concentrarse a tiempo completo. Pero Dayron Robles no es tan viejo como la intensidad de los últimos años nos hace ver: su permanencia en boca de la gente, el constante rumor, las cientos de hipótesis que lo rondan. Dayron Robles tiene apenas veintisiete años, y con veintisiete años nadie está muerto.

Ahora, a media mañana, entrena. Yo espero. Robles sabe que estoy ahí, sabe que cuando termine el entrenamiento tendrá que sentarse en uno de los bancos de pesas de este gimnasio de Cojímar, y responderme un par de preguntas elementales sobre el tema que seguramente lo atormenta. Lo que no entiende, dice, es todo ese brete que se ha formado alrededor de su persona. No sé si llega a decir, hablando en tercera persona, que parece que Robles tiene azúcar, pero es lo que da a entender. Es un hombre carismático, epata rápidamente. Es el hijo pródigo, finalmente descarriado. Fue a tomar la ballesta y le dijeron no, suelta eso, pero tampoco dejó que le pusieran la manzana en la cabeza.

Me dice que sus respuestas serán escuetas. Me dice que no tiene ganas de tratar el tema. Yo le digo que es mejor que hable, porque la gente, experta en aplicar refranes como si los refranes fueran la palabra de Dios, pudiera pensar que el que calla, otorga. Me dice que es cierto, pero aun así, pasará nuestra media hora de conversación midiendo todo el tiempo sus declaraciones, matizándolas, armando un puzzle que todavía se torna demasiado confuso. Cuando le menciono a Antúnez, cobra confianza, la voz le toma consistencia. Antúnez desde el Estado Mayor. Antúnez como un padre. Pero el guerrero es Dayron Robles, con su metro noventa y dos de altura y sus pinchos como arma. Un guerrero lozano y afable que viene de regreso, que está tocando la puerta, y que no le quieren abrir.

-Te hago la misma pregunta que a tu profesor. ¿Por qué regresan a La Habana?

-Regreso a La Habana porque soy cubano, pienso que nunca me fui. Salí  a trabajar. Salí a darle continuidad a lo que hago y a lo que no voy a dejar de hacer nunca, que es correr.

-Antes de correr en las Olimpiadas habías manifestado tu intención de retirarte, y unos meses después sales de Cuba y vuelves a las pistas. ¿Siempre estuvo en tu mente volver?

-Abril del 2012. Julita Osendi me hace una entrevista en la Loma de los Tres Picos, estaba entrenando allí. Yo digo que pensaba retirarme, pero luego dije también que si me volvía a inspirar, regresaba al equipo nacional. Después de los Juegos Olímpicos yo desaparecí. Realmente no hubo ningún acercamiento por parte de las autoridades del atletismo, de ningún lugar, ni siquiera para preguntar cómo marchaba la recuperación de la lesión que había tenido en Londres. Nadie vino a preguntarme nada y yo estaba esperando eso. Entonces decidí pedir la baja y seguir haciendo algunas cositas, aunque no entrenaba al cien por ciento. Pero bueno,  Santiago (Antúnez) me dijo que entrenáramos, que en definitiva la ley migratoria ya me amparaba y podía ir y trabajar y luego regresar al país sin ningún tipo de problemas. “Tú no le debes nada al Estado”, me dijo, “no perteneces a ningún organismo.” Y ahí no sé qué fue lo que pasó. Se complicaron las cosas no sé por qué, empezaron a hacer comentarios como si yo perteneciera al organismo, y yo no pertenecía al organismo. Era una cuestión legal, ya no formaba parte del equipo nacional, pero como cubano –según dice la ley, el deporte es derecho de todo el pueblo- yo puedo seguir compitiendo y entrenando sin estar en el equipo nacional.

-Sin embargo, en Turín saliste a correr…

-A nombre de nadie, yo salí por mi cuenta, yo ahí no competí a nombre de nadie. Salí como cubano en Torino, hoy mismo a mí me inscriben como cubano. Ahora, después que se formó el problema, que la IAAF dijo que no podía estar compitiendo sin el permiso de un club o una federación que me amparara,  la Federación Francesa me dio la cobertura de competir por el club de Mónaco, lo cual tengo realmente que agradecer.

-Hace un rato me dijiste que te contratas porque te precisaron.

-Me contrato por Mónaco porque Cuba me cierra las puertas, y yo necesitaba correr. Yo necesitaba un club para terminar la temporada, para comprobar si podía estar a mi nivel. Por eso digo que estuve muy insatisfecho con lo que sucedió. Yo no me quería ir, en ningún momento dije que me quería ir a ningún lado. Incluso yo dije que quería seguir compitiendo por Cuba, pero lo que pasa es que empiezan a hacer los comentarios que se hicieron, y, repito, mi objetivo era correr.

-Tú pides la baja, y me estás diciendo que unos meses después quieres volver al equipo.

-Estoy dispuesto y siempre he estado dispuesto no a volver al equipo, sino a competir por Cuba. Yo no estoy pidiendo ninguna reinserción a ningún lado, yo no he hablado con nadie para que me reinserten en ningún sitio, ni nadie ha hablado conmigo, simplemente yo soy cubano, y si como cubano yo puedo competir, compito. Si no me lo permiten, igual voy a seguir compitiendo, por un club, por lo que sea. En definitiva, la ley dice que un cubano puede competir e incluso puede contratarse en el extranjero y venir a las competencias nacionales, eliminarse y hacer el equipo que vaya a determinado evento. Si se puede, felicidades. Yo estoy dispuesto, siempre he estado dispuesto, pero eso lo dice la ley, no lo digo yo. Eso lo dijo el Estado cubano el día 22 de septiembre del año 2013, por ende, yo creo que como cubano debo estar dentro de esa ley. ¿Qué pasa? Si llega un individuo y dice que no se puede, ya eso es un problema de ese individuo, ya no es un problema mío, yo estoy dispuesto y siempre he estado dispuesto.

-¿Ese individuo es Juantorena?

-No sé si será Juantorena o el comisionado, no me interesa personalizar, porque nunca ha sido mi objetivo, nunca he tenido un problema con ninguno de los directivos en ese sentido. Si ellos lo han tenido conmigo, bueno…

-Tu regreso a La Habana es de alguna manera una señal de disposición, un aviso.

-Es que yo tengo que regresar a La Habana porque aquí está mi familia, aquí está todo lo mío.

-Es lo que se entiende de las declaraciones de Antúnez: la disposición de ambos.

-Por qué no, si estamos aquí,

-Qué decepciones hubo antes de Londres.

-Mil problemáticas. Primero, los problemas que tuve con el Comisionado anterior, que fueron decepcionándome, problemas de personalidad que tenía él y que se reflejaron en los atletas, cosas que no tenían por qué haber sido así, porque yo he sido una persona muy respetuosa, jamás había tenido un problema con nadie.

-Cómo se llamaba el Comisionado anterior.

-Esteban Brice.

-¿Me puedes relatar que pasó?

-Tuvimos varios problemas, varios encontronazos, cosas que pasaron y al final no creo que valga la pena recordar.

-¿Tienes dentro del atletismo fama de rebelde?

-Puede ser que sí, y puede ser que esa fama haya influido también en que tomen mi caso como algo personal.

-¿A qué se debe esa fama?

-Yo pienso que por hablar las verdades, los problemas que surgían. Eso influyó quizás en que dijeran que éramos bocones. Si hay una problemática, no tengo por qué quedarme callado. Al contrario, tengo que abogar para que se resuelva. Hoy por hoy el país aboga por eso. Entonces no, ellos querían que me quedara callado

-¿Qué verdad hablaste, por ejemplo?

-Decir en una entrevista que no había materiales para recuperarse, un ejemplo hipotético que te pongo. Pero eso no le he dicho solo yo, eso lo han dicho muchos atletas. No sé por qué repercutía tanto que lo dijera yo.

-La gente comenta que alguien como tú, Campeón Olímpico y hasta hace un año recordista mundial, no tenía casa en La Habana, varios problemas materiales sin resolver.

-Mira, eso no determinó nada. Yo no tenía casa, cierto, y lo que pedí fue un terreno para construirla. Lo que dijo Juantorena el otro día, que me iban a dar una casa, jamás yo lo supe. ¿Me lo van a decir ahora? A mí sí me dieron una casa en Guantánamo, que me la dio el Secretario del Partido de la provincia, Torres Iriba, y me la dieron no después de los Juegos Olímpicos, me la dieron después de los Juegos Panamericanos.

-También se comentaba que te debían dinero.

-El dinero. En 2010 tuvimos unas reuniones porque el dinero no se pagaba, y nos dijeron que después de abril tendrían que pagarle el quince por ciento de los premios al atleta y el cuatro por ciento al entrenador. Juantorena dijo que no se me debía ningún dinero. Fíjate, yo no quiero ningún dinero. Hace rato que yo pasé esa página. Pero ellos saben que dinero del 2007, del 2008, y parte del 2009, no se pagó porque se perdieron los papeles. Pero ya te digo, no me interesa ningún dinero. Esto no lo hago por economía, lo hago por mi carrera, porque quiero seguir corriendo tranquilo y sin estrés.

Me alegro de la decisión del estado cubano, que les estén dando oportunidades a muchísimos atletas para que compitan en otros clubes y sigan aquí. Además, hay muchos que están afuera y no han dejado de defender al país, y han querido competir por Cuba. Yo le doy gracias a los directivos del deporte y al estado cubano porque tomaron esa sabia decisión. El otro día escuchaba un cable de Tony (Castro) donde decía que quería la reunificación del monstruoso equipo de béisbol que tenemos. Eso sería fantástico, pero habría que llevarlo a todos los deportes.

-El voleibol.

-No, no voy a hablarte del voley, que es impresionante lo que tenemos. En balonmano hay muchos buenos por ahí, en atletismo. Ojalá se sentaran a analizar eso.

-Volvamos a ti. Seguramente sabías que tu carrera en Turín iba a provocar una reacción de la Federación Cubana de Atletismo.

-Sí, lo sabía.

-Háblame de eso.

-Lo que nunca pensé que fuera de esa forma. Yo pensaba que me iban a llamar, que me iban a decir que no podía ser así, pero no que me iban a decir tantas cosas, como si yo estuviera ofendiendo a alguien. Creo que se tomaron determinaciones incorrectas cuando se dijo que yo le había pedido a la Federación Francesa nacionalizarme. En ningún momento quise ni pedí eso. No he hablado con nadie para irme a ningún sitio, simplemente me cerraron una puerta, y la IAAF me llamó y me dijo que si en determinado tiempo no pertenecía a un club, no podía competir

-Pero yo recuerdo haber leído declaraciones donde se insinuaba que tú no le cerrabas las puertas a otras Federaciones.

-Yo quiero competir en mundiales, quiero competir en Olimpiadas, en todas las que pueda. Si fuera por Cuba, estaría completamente realizado. Si me cerraran esa puerta, voy a seguir compitiendo por clubes, en Ligas de Diamantes, en todos los sitios que se pueda competir. Lo de competir en Mundiales y en Olimpiadas habría que verlo más adelante, habría que sentarse, habría que analizar, pero ahora te digo lo que le dije a otros periodistas, hay que esperar.

-¿Si, digamos, de aquí a dos años la Federación Cubana no te acoge nuevamente, te nacionalizarías?

-Yo voy a correr, vamos a ver. No te puedo dar esa seguridad, como no se la he dado a nadie, ¿me entiendes? Yo voy a correr, yo voy a intentar correr y buscar mi nivel, mi nivel está en competir, y yo voy a competir, lo demás ya veremos.

-Hablábamos de tu retiro después de Londres, pero ya desde el 2010 tú habías pedido la baja. ¿Por qué?

-Yo estuve estresado por muchísimas cosas, por un tratamiento que no era el más correcto.  No soy quien para decir cómo funcionan los directivos, pero sí puedo decirte que el respeto a los atletas pudo haber sido muchísimo mejor. ¿O por qué yo, que era un muchacho de veintitrés años, quería irme del equipo?

-¿Cuánto ganabas tú?

-300 al mes y 500 pesos cubanos, eso  era lo que me pagaban, y me lo quitaron cuando llevaba veinte días afuera, porque supuestamente me había ido.

-¿Qué tienes que aclarar con relación al rumor de que tus lesiones eran fingidas?

-Que eso es una falta de respeto de Juantorena, y de todo aquel que haya dicho que mis lesiones eran falsas. Yo, en Berlín, me lesioné antes del mundial, me lesiono entrenando en Guadalajara, y voy al mundial lesionado y corro una carrera. Intenté en la otra y no pude. Yo no podía en Berlín. Corrí infiltrado, y Juantorena estuvo ahí, que es lo que no entiendo, que ahora se ponga a hablar. No es ni siquiera algo personal, pero tengo que recordar estas cosas. Juantorena estuvo en casi todas las ecografías que me hicieron, él veía todo. En la de Londres estuvo Tony, todo el tiempo. Me apoyó muchísimo, me ayudó, para que entonces Juantorena venga a faltarle el respeto a Tony, a Álvarez Cambras. Eso estuvo mal de su parte, y de los medios que lo amplificaron.

-¿Tú corriste en Londres con todo el ánimo?

-En Londres, para hablarte con toda claridad, adquirí mi ánimo cuando corrí 13.10 en la semifinal. Nosotros incluso habíamos pensado no participar en los Juegos Olímpicos, porque no me recuperaba. Yo me lesioné el día 2 de junio la pierna de ataque, entrenado aquí en La Habana. Entonces empezamos a hacer un tratamiento en el Frank País, luego decidimos irnos para España y seguir allá, Seguimos entrenando, pero yo estaba muy confuso, mi cabeza estaba muy mal, me decía: “Dios mío, esto qué cosa es.”

Voy a los Juegos Olímpicos y me voy mejorando, y ahí, en la semifinal, corro 13.10, y me digo: “estoy entero, a mí hay que matarme aquí”, pero entonces en la final me lesiono la otra pierna, no la que se me había lesionado antes, recuerda que yo no fui al Mundial bajo techo porque me lesioné en Estocolmo, en el mitin del globo bajo techo. La historia de las lesiones es larga, pero decir que yo las fabricaba es mentira. Todo eso es mentira.

-¿Después del retiro de Londres, no hubo intención de diálogo?

-Nunca hubo la intención de un diálogo, ese diálogo no existió, por eso yo me quedo frío a partir de las declaraciones de Juantorena, y digo Juantorena porque fue la voz, es decir, fue la persona que da la cara por el movimiento deportivo y que se pone a decir que a Dayron Robles lo expulsaron de la Federación Cubana. Cómo iba a ser expulsado, si yo había pedido la baja ya, que la tengo firmada en mi casa.

Déjame hacerte esta anécdota. Recuerdo que fui al Marrero, al memorial Blas Beato, una competencia que organiza Ana Fidelia (Quirot), una competencia muy buena con los niños de Ciudad de La Habana. Yo estuve ahí, y estuvo Juantorena, y Juantorena me preguntó si estaba quemando, que es como decir si estaba entrenando, y le digo que sí, que estaba haciendo algo para seguir en forma. Ese fue el único acercamiento que tuve yo con la federación después de pedir mi baja. Te estoy hablando de enero, y yo me fui de Cuba el 5 de junio.

-Si después de Londres el tratamiento hubiese sido distinto…

-Quién sabe, eso no te lo puedo decir porque no pasó. No pasó.

-Háblame de Daegu.

-Una experiencia bastante amarga de mi carrera deportiva. Dos veces choqué yo en Daegu. Primero en 2010, con David Oliver, que se desbalanza en la primera valla. Al año siguiente choco con el chino, porque no somos máquinas, porque estamos en áreas limitadas, pero no hay una pared ni una cerca que te impida correrte de un lado para el otro.

-Yo vi el video, lo tengo en mi laptop, y si te soy sincero, me parece que agarras a Xiang. ¿Qué tienes que decir?

-Que tienes que ver otros videos para que analices que mi mano siempre va en esa posición.

-¿Te parece que fuiste descalificado injustamente?

-Según la ley de la IAAF, hubo obstrucción, y si hay obstrucción, te tienen que descalificar. Claro que eso ha pasado en otras ocasiones y no han descalificado a nadie.

-Pero se ve cómo el chino frena.

-¿Y yo no me frené también? Yo también me freno.

-Cuando sentiste el choque, ¿qué pensaste?

-Que tenía que seguir.

-Pero cuando entras de primero te llevas las manos a la cabeza, como lamentándote.

-Porque había sentido el choque, pero no me enteré de la descalificación hasta el final, y es el propio Xiang quien me dice que no aparezco.

-¿Y cuándo Merrit te rompe el record?

-Yo sé que los records están para romperse, y esperaba que de un momento a otro pasara, pero no pensé que fuera por siete centésimas.

-¿No hubo dolor?

-Frustración. Era el final de la temporada, y ya no podía hacer nada.

-Año nefasto el 2012.

-Nefasto, sí, fue un año nefasto.

-¿Estas siete centésimas te parecen imposible?

-No imposible, pero hay que trabajar.

-No bajas de trece segundos desde el 2008. ¿Las circunstancias externas han determinado?

-Todo esto ha influido. Las lesiones, las distracciones, no me pude emplear a fondo, en todos estos años he entrenado a media máquina, como se dice.

-¿Y cuándo rompiste el record tú?

-En aquel momento el médico me decía que yo iba a romper el record, y todavía no había llegado a mis límites. Yo rompí el record en un momento en el que se decía que iba a perder la forma. Después seguí corriendo, incluso en París corrí 12.88, siempre divirtiéndome. Y en los Juegos Olímpicos corrí 12.93, sin apuros, porque Antúnez me había dicho que me cuidara de la lluvia. Pero el record del mundo es lo más grande que yo he sentido.

-Con qué te quedas. ¿Con Beijing o con el record?

-Con los dos. Los dos me ayudaron a tener un nombre y a ganarme el respeto de mis contrarios. Los dos forman parte de la historia de Dayron Robles.

-¿Te ves corriendo por Cuba?

-Ojalá alguien analice. Lo que hice no fue por una cuestión económica, que se ha confundido. Yo estoy buscando mis propios retos, y si me dejaran competir por aquí, sería fenomenal, porque yo lo he dado todo por Cuba, pero lo que me resta por dar, me gustaría dárselo a Cuba también.

Fuente: On Cuba Magazin

Texto: Carlos M. Álvarez

 

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