Los intocables de antaño

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koch marita  03 oro moscu 1980Eddy Luis Nápoles Cardoso.- (Especial Para Atletismo Peruano) En el atletismo, la década de los ’80 del pasado siglo fue pródiga en la “producción” de récords mundiales, baste decir que se implantaron más de 200 cuotas, algunas de las cuales, aun gozan de excelente salud y se empinan cual quimera desafiando el tiempo.

Echemos un vistazo a esos intocables del pasado reciente; iniciamos por el sexo masculino, donde solo quedan vivos dos topes mundiales; los 74 metros y 8 centímetros en el lanzamiento del disco, marca lograda por el alemán Jürgen Schult, en Neubranderburgo, el 6 de junio de 1988 y los 86.74 en el lanzamiento del martillo, envío acreditado al ruso Yuriy Syedikh durante el Campeonato Europeo de Stuttgart en 1986.

Schult, el dueño de la primera primacía, solo ha tenido el acercamiento del lituano Virgilijus Alekna (73.88-Kaunas, 3 de agosto de 2000) y del estonio Gerd Kanter (73.38-Helsingborg, 4 de septiembre de 2006); mientras que Syedikh vio peligrar su primado el 3 de junio de 2005, cuando el bielorruso Ivan Tikhon “parqueó” su martillo a 86.73 metros, apenas un centímetro del récord mundial. En lo adelante ambos topes no han tenido asedio.

En el sexo femenino, otras “gallinas cantan”, pues las cosas son bien diferentes, en la actualidad sobreviven 11 registros de “antaño-años ‘80”; en los 100 metros, los 10.49 de la finada estadounidense Florence Griffith-Joyner se erigen en una muralla infranqueable, siendo sus paisanas Carmelita Jeter (10.64) y Marion Jones (10.65), quienes más cercas han estado del primado, igual panorama enfrentan los 21.34, – también de Griffith-Joyner – donde solo la propia Marion Jones pudo acercarse con 21.62 segundos en 1998.

En los 400 metros, la alemana Marita Koch seguirá reinando por largo tiempo, pues desde que ella logró los 47.60 segundos, durante la IV Copa del Mundo, celebrada en Canberra en 1985, lo más cerca que ha habido es el 48.25 de la francesa Marie-José Pérec en la final de los Juegos Olímpicos de Atlanta en 1996.

Otro portento del “pasado” son los 1:53.28 de la checa Jarmila Kratochvílová, el récord vigente más antiguo en el atletismo, fue implantado el 26 de julio de 1983 en Münich, esta marca estuvo en la mirilla de la kenyana Pamela Jelimo, cuando el 29 de agosto de 2008, se colocó tercera de todos los tiempos con 1:54.01 minutos, en lo adelante las aguas han vuelto a tomar su nivel.

La búlgara Yordanka Donkova, reina de los 100 con vallas, con 12.21 segundos, marca lograda el 20 de agosto de 1988 en Stara Zagora, también ha visto peligrar en dos ocasiones su primado mundial, la primera de ellas, el 6 de junio de 1992, cuando la rusa Liudmila Engquist, logró en Sevilla, crono de 12.26 segundos; el mismo tiempo con el que la estadounidense Brianna Rollins, le envió un mensaje la pasada temporada durante las pruebas de selección en Des Moines.

Otro primado que a estado en la cuerda floja son los 2.09 metros de la búlgara Stefka Kostadinova, en salto de altura, registro conquistado el 30 de agosto de 1987 durante el II Campeonato Mundial de Atletismo celebrado en Roma. La croata Blanka Vlasic le ha hecho swing en varias ocasiones y le escolta con salto de 2.08 metros.

Si hay alguien que duerme a “piernas sueltas” es la rusa Galina Chistyakova, la dueña del 7.52 en el salto de longitud, brinco logrado el 11 de junio de 1988 y al que solo se le ha acercado la estadounidense Jackie Joyner-Kersee, con 7.49, el 22 de mayo de 1994 en New York.

Otro tope que parece tener “vida eterna”, son los 22.63 metros de la rusa Natalia Lisovskaya en la impulsión de la bala, este impera como tal desde el 7 de junio de 1987 y salvo la propia Lisovskaya, ninguna otra atleta ha sobrepasado los 21.60 metros desde que la ucraniana Viktoriya Pavlysh, lo hiciera el 20 de agosto de 1998 en Budapest, con 21.69 metros.

Ahora arribamos a un récord del siglo XXII, los 76.80 de la alemana Gabriele Reinsch en el lanzamiento del disco, marca impuesta el 9 de junio de 1988 en Neubranderburgo, esta lo más cerca que ha visto aproximarse, son los 70.02 de la rusa Natalya Sadova en 1999.

El penúltimo tope intocable, son los 7291 puntos en el heptathlon de la estadounidense Jackie Joyner-Kersee, logrados el 24 de septiembre de 1988 durante los Juegos Olímpicos de Seúl, baste decir que sobre los 7 mil puntos solo se han “encaramado”, la rusa Larisa Nikitina, con 7007, el 11 de junio de 1989 en Bryansk y la sueva Carolina Klüft, con 7032, el 26 de agosto de 2007 en Osaka, durante el Campeonato Mundial de Atletismo.

Y la última cuota sagrada corresponde al relevo 4 x 400 metros, con 3:15.17 minutos, logrados por una cuarteta de la ex Unión Soviética, durante los Juegos Olímpicos de Seúl e integrada por Tatyana Ledovskaya, Olga Nazarova II, Mariya Pinigina y Olga Bryzgina, siendo sus principales “seguidoras” la posta de Estados Unidos, 3:16.71 en Stuttgart, 1993 y 3:16.87 en Londres, 2012.

A pesar de que en esa etapa los controles de doping eras escasos y pocos rigurosos, varios de estos récords mundiales pueden haber contado con esa complicidad, hoy parecen nacidos para la eternidad y contemplan desde el balcón las marcas actuales, como niños jugando en un jardín.

 

 

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