Atletas Olímpicos: Cabrera, un premio al sacrificio y entrega

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En la presente entrega (32) se incluyen, el griego Vasilakos, ganador previo; el húngaro Kellner, beneficiado por las trapas; el luxemburgués Théato, “corriendo” en casa; los estadounidenses Newton y Hicks, venciendo, sin y con trampas; el francés-americano Corey; su paisana Robinson, iniciando por las damas; el argentino Cabrera, un premio al sacrificio; el peruano Julve, primero y único en una final de campo.

Vasilakos, no ganó a la hora de la verdad

Se dice que el griego Kharilaos Vasilakos fue uno de los primeros atletas en ganar una carrera de maratón, resulta, que en el propio año 1896 Grecia a modo de “ensayo olímpico”, realizó unos Juegos Panhelénicos, donde comprobó las instalaciones y seleccionó a sus representantes para los Primeros Juegos Olímpicos. Vasilakos, como la mayoría de los atletas griegos, procedían del ejército, este tenía fama de gran corredor, demostrándolo al ganar esa maratón previa, con 3:18 horas, luego en la maratón olímpica, cedió ante su coterráneo Spiridon Louis.

Kellner, gracias a las trampas de Belokas

El maratonista húngaro Gyula Kellner, quizás sea uno de los primeros beneficiados por las trampas olímpicas cometidas por otro corredor. Kellner arribó cuarto a la meta del Estadio Panathinaiko, le antecedieron tres corredores griegos, Spiridon Louis, Kharilaos Vasilakos y Spiridon Belokas, pero resulta que Belokas realizó parte del recorrido, entre Maratón y Atenas, montado en un carro, acción por la que descalificado, pasando al tercer puesto a Kellner.

Théato, no hay nada como competir en casa

Michael Théato había nacido en Luxemburgo, pero se había criado en Francia (París), gracias a esto, según varias publicaciones pudo ganar la prueba de maratón durante la cita olímpica de París 1900. Algunos expresan que era recadero de una panadería, mientras que otros exponen que era ebanista, lo cierto es que Théato se valió de sus grandes conocimientos de las calles parisinas, tomando numerosos atajos para arribar vencedor a la meta, varios corredores protestaron su triunfo, entre ellos, el estadounidense Arthur Newton. Otros de los conflictos provocados por Théato, él no tuvo conocimiento (falleció en 1919), tuvo que ver con su nacionalidad, a finales del siglo XX se descubrió que había nacido en Luxemburgo, pudiendo ser el primer medallista de esa nación, pero el COI le acredita esa medalla (oro) a Francia.

Newton, ganó en casa y sin trampas

El estadounidense Arthur Newton tuvo dos participaciones olímpicas, la primera, poco exitosa, en París 1900, cuarto puesto en los 2500 metros con obstáculos y quinto en la polémica maratón, que ganó Théato, pero en San Luis 1904, conquistó el título en cross por equipo y medallas de bronce en 2500 con obstáculos y maratón. Newton pertenecía al New York Athletic Club, igual que George Underwood, Paul Pilgrim, Howard Valentine y David Munson.

Carvajal, comió manzanas; Lorz, se montó y Hicks….

Thomas Hicks había nacido en Cambridge, Inglaterra, pero representó a Estados Unidos, lo hizo en la cita de San Luis 1904, en una irregular carrera de maratón, realizada en un polvoriento circuito de tierra, que hacía casi imposible la visión y respiración de los corredores, donde el cubano Félix Carvajal comió hasta manzana y Fred Lorz, se montó en un carro, pero Hicks, declarado ganador, fue ayudado por amigos, que le dieron coñac y estricnina para que pudiera seguir corriendo.

Corey, francés o estadounidense

Albert Corey había nacido en Francia, pero emigró a Estados Unidos en busca de realizar una fortuna, aunque su nacionalidad ha quedado en dudas, compitiendo con pasaporte estadunidense, ante la negativa francesa de enviar una delegación a San Luis. Corey ganó medalla de plata en esa polémica maratón ganada por Hicks, pero también logró plata en cross por equipo, aquí el COI considera este equipo, como mixto por la presencia de Corey.

Robinson: una de las primeras titulares olímpicas

A la estadounidense Elizabeth Robinson le correspondió el honor de iniciar la conquista de los títulos olímpicos, entre las mujeres. Robinson nació en Riverdale, Illinois, el 23 de agosto de 1911, con 17 años destacó en el High School de Riverdale, ganando varias carreras de 100 metros, llegando, incluso, a cronometrar 12.0, una marca que superó el récord mundial, pero no fue homologado. En las competencias selectivas de Estados Unidos, celebradas en Cambridge, Elizabeth fue superada por Elta Cartwright, pero en la cita olímpica de Ámsterdam 1928, triunfó inobjetablemente venciendo a Fanny Rosenfeld y Ethel Smith (CAN); mientras que las canadienses se desquitaron, triunfando en la posta 4×100. La temporada previa a los Juegos Olímpicos de Los Ángeles, Robinson sufrió un accidente de aviación, que le impidió asistir a la edición angelina. Para la cita olímpica de Berlín 1936, Elizabeth (25 años), no estaba en la élite de la prueba y en los Triales de Estados Unidos (Randalls Island), fue relegada al quinto puesto, integrando el relevo 4×100 (Harriet Bland, Annette Rogers y Helen Stephens), logrando su segundo título olímpico.

Cabrera, un premio al sacrificio y entrega

El argentino Delfo Cabrera forjó su alma de corredor desde la adolescencia, cuando realizaba corriendo, cada día el trayecto, entre su casa y el trabajo, luego el impulso final lo dio su paisano Juan Carlos Zabala, al ganar la maratón en Los Ángeles 1932. Con 18 años ingresa en el Club Atlético San Lorenzo de Almagro, de la mano de Francisco Mura. En esa época es devoto del peronismo, lo que le valió censura por la dictadura de Pedro Eugenio Aramburu. La prueba de maratón en Londres 1948, fue liderada por el belga Etienne Gailly, que entró al Wembley Stadium asediado por Cabrera, quien en un potente sprint final se consagró campeón olímpico, ante una cerrada ovación del público. Delfo regresó en Helsinki 1952, como abanderado argentino, logrando el sexto puesto en la maratón. Culminada su carrera deportiva, laboro como bombero, estudió y se graduó en Educación Física. Fue considerado en 1980 por la Fundación Konex, como uno de los cinco mejores atletas de la historia en Argentina. Delfo Cabrera falleció en 1981, víctima de un accidente de tránsito.

Julve; primero y único en una final de campo

Al peruano Eduardo Julve le corresponde el honor de ser el primer y único atleta de esa nación, que ha logrado ubicarse entre los 12 finalistas en una prueba de campo en Juegos Olímpicos. Julve (24 de agosto de 1923), estuvo presente en la cita de Londres 1948, haciéndolo en dos pruebas, decathlon y lanzamiento del disco, en la primera de ellas, no logró finalizar, pero en la segunda, se clasificó para la final, con un envío de 45.86 metros, onceno, entre los 27 participantes. Aunque en la final, no pudo superar el último puesto (44.05), ya había escrito su historia olímpica. Julve a nivel Bolivariano, ganó los títulos (disco y pentathlon) y logró medallas de plata (bala y jabalina) en la cita de Lima 1948.

Gorno, tradición argentina de antaño

El maratonista Reinaldo Gorno fue continuador de la tradición de corredores argentinos de larga distancias, medallitas olímpicos, el último en acceder al podio, cuando logró plata en Helsinki 1952; le antecedieron Zabala y Cabrera. Su gran epopeya la realizó en la prueba de maratón, donde el gran favorito era el británico Jim Peters, pero el checo Emil Zátopek se fue haciendo favorito en la medida que la carrera avanzaba, el sueco Gustaf Jansson lo acompañaba, mientras Gorno corría más atrás junto al coreano Choi Yun-Chil y el finés Veikko Karvonen, a cuatro kilómetros, Peters claudica, Gorno se coloca tercero, luego cerca del estadio, Jansson no puede mantener el ritmo y Gorno lo supera, llegando a la meta detrás de Zátopek, quien lo saluda y comparte una naranja con el argentino. Con posterioridad a Helsinki, Gorno gana la Maratón de Enschede (1954) y Nakamura (1955). Gorno falleció en 1994 víctima de un asalto mientras laboraba en el campo polideportivo de Quilmes.

Eddy Nápoles Cardoso – Cuba (Especial para Atletismo Peruano)

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