“Ya no perseguiré el récord solo volveré a saltar”: Mutaz Essa Barshim

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A raíz de la rotura de tobillo que tuvo el qatarí Mutaz Essa Barshim, el campeón mundial de altura, aquel saltador que se elevó a los 2.40 metros, en Hungría este 2018, no se imaginó que ese “crack” que sonó al romperse el tobillo, cuando se disponía a atacar el récord del mundo en 2.46 metros, lo haría meditar y pensar: “Ahora la pregunta no es si haré el récord del mundo, es si volveré a saltar”: dijo Mutaz.

“Tras esa competencia y luego romperme el tobillo no sabía si estar enfadado o feliz, la sensación era muy rara. Había hecho mi mejor marca de la temporada y sabía que podía hacer récord, pero por otro lado…”, sigue Barshim, deseoso de poder estar en los Mundiales de Doha, su ciudad,  a realizarse del 27 de setiembre al 6 de octubre de 2019 en el Khalifa Stadium, un impresionante recinto con aire acondicionado incorporado. “Una cita crucial para nuestro deporte”.

Barshim, de 27 años, se ha instalado en Múnich (Alemania), donde se recupera de la operación en la que le pusieron un clavo en su tobillo volador, ese que le hace desafiar los límites de la gravedad (‘What’s the gravity’, es su lema). “El tobillo está fastidiado, pero ahora toca empezar desde cero, porque será una recuperación dura. Pero yo soy consciente de que esto de las lesiones forma parte también de la vida del deportista e intento canalizarlo y ser positivo”, relata Mutaz, nacido en Sudán y uno de los productos más fructíferos de la Academia Aspire de Qatar.

A Barshim no sería posible entenderle sin su entrenador, el polaco Stanislaw Szczyrba, que ha sido su mentor toda la carrera. “Yo al principio era el peor en todo, el último de todos los test, pero fui consiguiendo cosas a base de trabajo, aunque al principio jugaba a baloncesto por mi altura. Szczyrba es como un padre para mí, aunque me hace trabajar duro”, relata Barshim, que a los 17 años se dio cuenta de que sería bueno y ahora es un saltador mágico a nivel estético: “Se trata de tener una conexión total entre tu esqueleto y el resto de tu cuerpo. Tener el control”. Así desentraña la gravedad este atleta que considera el deporte: “Paz y amor”.

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